Como viene sucediendo en los últimos fines de año, la carne vacuna –uno de los principales productos consumidos por los mendocinos en las cenas de Navidad y Año Nuevo– se encarece de la misma forma en que lo hacen el resto de los productos.
Por eso los consumidores buscan alternativas en pollos y chivos, estos últimos con una producción local reducida ante la fuerte sequía que afectó en forma preocupante a los productores caprinos del sur provincial.
La carne vacuna arrastra una problemática anual, ya que los productores ganaderos hacen su balance y preparan fondos para enfrentar obligaciones impositivas a principios de año. Se agrega la baja en las ventas y la coyuntura económica salpicada con inflación, devaluación y recesión. Todo un combo explosivo que enfrentan primero el frigorífico, luego las carnicerías y finalmente el alicaído bolsillo del consumidor. https://www.ciudadanodiario.com.ar/nota/2018-12-21-10-12-26-la-canasta-navidena-cada-vez-mas-lejos-de-los-bolsillos
Igual, las ventas se mantienen
Sobre esta coyuntura, El Ciudadano mantuvo un interesante diálogo con Raúl Stella, titular de la firma Frigorífico J&R, quien aseguró: “Estamos complicados por la situación que impera en la economía actual, y se agrega que en esta época del año a los ganaderos no les interesa vender demasiado porque deben pagar los impuestos en el próximo mes de enero”.
“Por esto último es que siempre hay un receso de los frigoríficos exportadores. Entonces, se eleva el precio de la mercadería, se acortan los plazos de compra y esto hace que se compliquen los plazos de la operatoria de compra. Todo un problema que se hace difícil no trasladarlo a los valores finales del producto, por más que uno hace malabarismo para que la gente no pague más cara la carne”, se sinceró.
Y agregó que “a pesar de todo eso, en esta época las ventas se mantienen porque todo el mundo necesita comprar carne. De todas maneras, reitero, hay que tener en cuenta que los precios se elevan por la poca oferta de hacienda”.
Perjuicios para el sector cárnico
Cuando se le preguntó cómo concluye el año y cómo avizora el tiempo que viene, Stella respondió: “Tengo 35 años en este negocio donde hemos pasado todo tipo de épocas difíciles. Desde tiempos de veda a escasez de hacienda. Pero lo de hoy es toda una combinación de cosas que se transforma en una bomba por estallar porque en nuestro mercado hay muchos colegas que no pueden sortear el duro momento con facilidad”. https://www.ciudadanodiario.com.ar/nota/2018-12-21-10-23-42-gobierno-nochebuena-planes-ahora-12-ahora-18-ahora-3-ahora-6
Para el empresario, “se vive un momento complicado, ya que el abastecimiento normal que se tenía para comprar hacienda a 14 días se ha restringido a 7 días. En donde todo el mundo pide efectivo, por lo que las compras se complican. A pesar de eso, nuestro frigorífico ha podido enfrentar el momento y solventar con capital propio, aunque en honor a la verdad, se nos ha complicado mucho”.
Más adelante agregó que “indudablemente la inflación y la presión impositiva nos ha perjudicado una enormidad. Le agrego el costo laboral y aumentos de energía, que hacen que todo se eleve mucho más y compliquen los manejos empresarios de nuestro negocio. Para completarla, estamos en dificultades crediticias, como muchos sectores industriales, empresarios, comerciales y productivos”.
El pollo, una alternativas más barata
Consultado sobre las alternativas a la carne vacuna, Stella detalló que “el pollo es una importante alternativa que encuentra el consumidor. Es la parte más económica de corta producción, aunque las avícolas están teniendo problemas por los importantes costos de transporte, de granos y otros elementos que encarecen el producto. Aun así, ante la alternativa de las carnes rojas, cuya producción es más lerda, el pollo tiene sus ventajas”.
Finalmente, detalló algunos precios de referencia para los consumidores: “Nosotros tenemos 1 kilo de asado de primera a $190. Pero también, como muchas otras carnicerías, damos alternativas de cortes en oferta o económicos. En cuanto al lechón, está a $220 el kilo, mientras que el pollo cuesta $59,60 y el chivo $220. Éste es de producción provincial y no hay en gran número porque la sequía ha disminuido la cantidad de cabezas y eso tiene muy preocupados a los productores, que han tenido que salir a vender su escasa producción con desventajas en el mercado local”.