La depresión del consumo masivo y los salarios pisados, claves para contener la inflación
Las ventas de supermercados están 8,1% por debajo de los niveles de noviembre del 2023, mientras que los salarios registrados están 5,5% real por debajo.
El consumo de productos masivos sigue mostrando números rojos en el inicio del 2025: en febrero cayó otro 0,3% en la comparación desestacionalizada contra el mes previo y de esa forma se consolidó 8,1% por debajo de los niveles de noviembre del 2023, antes de la asunción del presidente Javier Milei.
Así, la caída en el poder adquisitivo, con unos salarios reales que, según cifras oficiales del Indec, terminaron enero del 2025 5,5% por debajo de los niveles de aquel noviembre del 2023. Esta situación tiene un impacto concreto en los hogares, que no recuperan capacidad de compra.
El Indec publicó el informe de la Encuesta de Supermercados correspondiente a febrero, que mostró que, aunque las ventas estuvieron un 1,5% por encima del mismo mes del año pasado, por cierto, un pésimo febrero dada la contracción abrupta que habían sufrido los ingresos de los hogares en aquel entonces, cuando la devaluación del 54% del peso todavía estaba cerca en el tiempo, la dirección sigue siendo negativa.
Consumo 2023, 2024 y lo que va del 2025, según el Indec.
Consumo en jaque
Aunque el PBI, de la mano del agro y la minería, lleva diez meses repuntando, el consumo en supermercados sigue en niveles apenas 2,3% por encima de los de la mitad exacta del 2024. La baja del 0,3% en febrero consolidó ese nivel tímido del consumo, un 8,1% por debajo lo que había recibido el actual Gobierno.
Algo similar mostraron los autoservicios mayoristas durante febrero, con una baja del 1% desestacionalizado respecto al nivel de ventas de enero. Ese tipo de comercio operó 20,8% por debajo de los niveles de noviembre del 2023.
Los shoppings, en cambio, mostraron una mejora del 15% interanual durante febrero, pero estuvieron un 16,2% por debajo de los niveles de noviembre del 2023.
El golpeado poder adquisitivo de los hogares es una de las cartas que permitirán un menor traspaso de la suba del dólar a la dinámica inflacionaria, ya que la baja del consumo masivo ayudará no convalidando remarcaciones por parte de las empresas, cuyos costos vía insumos transables a priori se verán incrementados por la devaluación tras la salida parcial del cepo cambiario.
De esa forma, toda suba de la divisa que no se traslade a precios permitirá una mejora de la competitividad externa, aunque el plan del Gobierno parece ser que la cotización de la divisa vaya al piso de la banda cambiaria, sin mayores preocupaciones, al menos en la previa electoral, por la cuestión del tipo de cambio real atrasado.
Sueldos pisados
Los números del Indec referidos a la dinámica de los salarios mostró una contracción para los sueldos del sector registrado, sumando a los privados y los públicos, del 5,5% real entre noviembre del 2023 y enero del 2025.
A la contracción acelerada de los primeros meses posteriores a la devaluación de diciembre del 2023, justo cuando el Gobierno asumía, le siguió una recuperación sostenida, pero parcial (los sueldos nunca estuvieron en el nivel previo a aquella suba del dólar) desde abril hasta noviembre. Pero en diciembre volvieron a declinar, de la mano de la política oficial de retomar el ancla salarial para moderar a la inflación, con paritarias por debajo de la inflación general que marca el Índice de Precios al Consumidor (IPC).