La economía argentina inició el 2026 con una señal ambivalente. Este martes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero, el cual marcaría un quiebre en la tendencia alcista que se venía profundizando desde el segundo semestre del año pasado.
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, la inflación mensual se ubicaría en el 2,4%, logrando un descenso frente al 2,8% registrado en diciembre. Sin embargo, este alivio técnico ocurre en un clima de tensión institucional tras la salida de Marco Lavagna y el retraso en la implementación de la nueva canasta de medición basada en consumos actuales.
El efecto "Metodología"
Uno de los puntos que genera mayor debate es la brecha entre la medición nacional y la de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que se espera un dato nacional moderado, el IPC de CABA ya reportó un 3,1% para enero.
INDEC: Sigue midiendo con la encuesta de gastos 2004/05 (consumos de hace 20 años).
CABA: Utiliza la encuesta 2017/18, que otorga más peso a los servicios y rubros que han liderado las subas recientes.
Rubros bajo presión: ¿Qué subió más en enero?
A pesar de la desaceleración general, ciertos sectores continúan presionando el bolsillo de los consumidores. De acuerdo con la consultora Equilibra, los rubros con mayores incrementos fueron:
Restaurantes y hoteles: 3,8% (efecto estacional por vacaciones).
Alimentos y bebidas: 3,1% (impulsado fuertemente por verduras y carnes).
Salud: 2,8%.
Por su parte, la consultora C&T destacó que, aunque la carne subió en torno al 5%, este ritmo fue menor al de meses anteriores, lo que permitió que el índice general no se disparara.
Incertidumbre electoral
Desde la Fundación Libertad y Progreso advierten que la dinámica inflacionaria de los últimos meses responde directamente a la baja demanda de pesos. La incertidumbre política ante el escenario electoral deprecia la moneda, impactando primero en el tipo de cambio y luego en los productos "comerciables", como los alimentos.
Aun así, los especialistas mantienen un optimismo moderado para el corto plazo, proyectando que, de mantenerse cierta estabilidad cambiaria, el proceso de desaceleración interanual podría consolidarse a partir de febrero.


