Argentina cerró 2025 con una inflación acumulada del 31,5%, logrando una reducción histórica frente al 211% heredado. Sin embargo, el último dato de diciembre (2,8%) dejó al descubierto un problema estructural: la dificultad de perforar el piso del 3% y converger con el 2% del ajuste cambiario (crawling peg).
El economista Pablo Goldín analizó este fenómeno señalando que "el Banco Central este año va a estar muy ocupado y muy atento, en esta en esta disyuntiva entre cómo hacemos para perforar el 2% por mes vs. vis a vis, que la economía no se enfríe, y no se sienta en la calle".