Este martes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que la inflación de diciembre se ubicó en el 2,6%, cerrando el año 2025 con un acumulado anual del 31,1%.
Esta cifra no solo cumple con las proyecciones más optimistas del mercado, sino que posiciona al indicador en su nivel más bajo desde el año 2017 (cuando fue del 24,8%), perforando incluso el registro de la pandemia en 2020.
El dato del último mes del año marca una ligera aceleración respecto a noviembre, explicada principalmente por la estacionalidad de las fiestas y el rubro de esparcimiento. Sin embargo, el balance general muestra una victoria técnica contra la inflación estructural que azotó al país en el último lustro.
Según el informe oficial, la inflación de diciembre estuvo traccionada por el aumento en "Bienes y servicios varios" y "Restaurantes y hoteles", mientras que los alimentos mostraron una notable estabilidad en la última quincena del mes.
La inflación de diciembre y el quiebre de la barrera histórica
Para comprender la magnitud del anuncio, es necesario mirar hacia atrás. En 2024, la Argentina cerró con un 117,8%, lo que implica que en apenas doce meses el índice se redujo casi en 87 puntos porcentuales.
Al respecto, el economista jefe de una destacada consultora porteña señaló que "estamos ante un fenómeno de estabilización que no veíamos hace casi una década, donde el ancla fiscal finalmente le ganó la pulseada a la emisión monetaria".
La comparación con 2018 es inevitable. En aquel año, la gestión de Mauricio Macri sufrió el impacto de la crisis cambiaria y la inflación trepó al 47,6%. Desde entonces, el país nunca había logrado bajar del piso del 35% anual.
"Es el primer año desde 2017 que el ciudadano siente que los precios no viajan en ascensor mientras su sueldo va por la escalera", comentó un analista financiero tras conocerse el reporte del INDEC.
Proyecciones para 2026: ¿el fin del régimen de alta inflación?
A pesar del optimismo, el Gobierno mantiene la cautela. El Presupuesto para el año entrante aspira a una meta del 10%, un objetivo ambicioso considerando que el IPC núcleo aún resiste en la zona del 2%.
No obstante, la convergencia de las variables macroeconómicas sugiere que el piso del 2% mensual podría perforarse en el segundo trimestre de 2026.
En los sectores comerciales, la lectura es agridulce. Si bien celebran la previsibilidad, advierten que el consumo interno aún no reacciona con la misma velocidad que baja el índice.
"Diciembre fue un alivio para los balances, pero la recuperación del poder adquisitivo todavía es la materia pendiente de este modelo", expresaron referentes del sector minorista.
Con este cierre, Argentina deja de liderar los podios regionales de alzas de precios, aunque el camino hacia un dígito anual todavía parece lejano en el horizonte económico global.