Industria Metalúrgica en Argentina: crecimiento y desafíos en marcha
La metalúrgica muestra signos de cierta recuperación, pero enfrenta desafíos, desde la inflación hasta la presión fiscal. La palabra del secretario de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina.
La actividad industrial metalúrgica en Argentina experimentó un crecimiento interanual durante marzo del 2025, según el último informe de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), con detalle de que la comparación fue respeto al marzo 2024, de pésima performance.
A pesar de esta mejora, varios sectores sufrieron caídas mensuales que reflejan la fragilidad del panorama actual.
El informe resalta que, a pesar de los avances interanuales, algunos sectores enfrentan dificultades significativas. A pesar de ello, CAMIMA celebra la reciente estabilización económica tras el nuevo crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que ha reducido la incertidumbre en los mercados.
"El acuerdo con el FMI le ha quitado la incertidumbre que tenía el mercado", señala el informe, añadiendo que "la salida parcial del cepo debería ser trasladada a una mayor estabilidad de los precios".
Aunque la situación económica parece mejorar, la Cámara advierte sobre la necesidad urgente de acumular reservas en divisas, lo que sigue siendo un desafío para el país. La debilidad del intercambio comercial argentino también es una preocupación constante. Además, el alza de la inflación sigue generando tensiones en las negociaciones paritarias, lo que complica aún más el panorama para las pequeñas y medianas empresas metalúrgicas.
José Luis Ammaturo, secretario general de CAMIMA, dialogó en el programa Sin Verso,de Ciudadano News, donde profundizó sobre la situación de la industria. Ammaturo destacó que, si bien la actividad metalúrgica muestra señales de recuperación, los ingresos siguen siendo "muy exiguos" en comparación con el 2024. "De a poco se va recuperando la actividad metalúrgica, pero los ingresos son muy exiguos con respecto al 2024, uno querría que realmente la actividad arranque fuertemente", expresó.
A pesar de los desafíos, el dirigente destacó que la salida parcial del cepo representa una medida esperada por los industriales, pues proporciona la certidumbre necesaria para avanzar. Según Ammaturo, esta certidumbre debe reflejarse en una reactivación más contundente de la actividad productiva.
La energía, la agroindustria, y los sectores vinculados al petróleo y gas son áreas clave que siguen siendo altamente productivas y continúan impulsando la economía. Sin embargo, sectores como la fundición enfrentan grandes dificultades debido al costo de los insumos importados, que a menudo son más baratos que los nacionales. "A veces insumos importados vienen a mucho menor costo y vamos sufriendo el costo argentino, que en algunas actividades o rubros específicos se hace mucho más pesado", explicó Ammaturo.
Uno de los principales retos, según el dirigente, es la relación entre los salarios, que siguen incrementándose en dólares, y la productividad, que no siempre se ve reflejada en los precios. "El dólar se ha planchado como divisa, una divisa que se usa mucho en la industria, pero los salarios y los incrementos salariales son en dólares. Avalar esos incrementos sin un aumento de la productividad a muchas empresas se les complica", señaló.
En cuanto a la evaluación de la gestión económica del equipo de Caputo, Ammaturo reconoció avances importantes, destacando que se están atacando problemas estructurales de la economía argentina que han persistido durante décadas, como el desajuste fiscal. "Se han atacado los grandes problemas que tenía la Argentina durante décadas, como el gastar más de lo que se recaudaba", comentó.
Sin embargo, el secretario general de CAMIMA fue claro al señalar que, a pesar de estos avances, los ingresos empresariales siguen siendo limitados. En este sentido, enfatizó la necesidad de mejorar la competitividad para poder acceder a mercados externos y generar mejores precios en el mercado local. "Lo que pasa es que los ingresos son finitos, limitados, y con base en eso tenemos que plantearnos qué gastos", explicó.
Finalmente, Ammaturo subrayó la importancia de que las reformas económicas se reflejen no solo a nivel nacional, sino también en las provincias y municipios. Según su perspectiva, las tasas e impuestos provinciales, en particular los regresivos, siguen siendo una carga pesada para las empresas. "Argentina llegó a tener 165 impuestos, muchos de ellos regresivos, que se acumulan en toda la cadena de valor", detalló. La reducción de estas cargas fiscales es crucial para que las pymes metalúrgicas puedan mantenerse competitivas en un mercado cada vez más exigente.