A pesar del "apoyo espectacular" de Donald Trump y la masiva inyección de dólares por parte del Tesoro estadounidense, el mercado cambiario se niega a calmarse. La clase media, temerosa de un ajuste post-electoral, mantiene la presión: bancos notan una fuerte suba en la demanda de divisas por home banking.
La reciente ola de respaldo financiero por parte de Estados Unidos, que incluye la promesa de un swap de hasta US$40.000 millones, no ha logrado disipar la incertidumbre que atormenta al ahorrista argentino promedio de clase media.
La situación es tan delicada que el propio presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, se vio obligado a reconocer la presión subyacente que impulsa la cotización de la divisa: "La situación es muy extrema. Hay una enorme demanda de cobertura".
La intervención masiva que no alarma
El apoyo del país más poderoso del mundo, calificado por el ministro de Economía, Luis Caputo, como un "whatever it takes" ("lo que sea necesario" o "lo que haga falta"), obligó al Tesoro de EE. UU. a realizar una intervención masiva en el mercado cambiario. El objetivo fue inyectar dólares y comprar pesos para evitar una devaluación abrupta.
Según estimaciones del mercado, las ventas de dólares del Tesoro estadounidense habrían superado los US$ 500 millones en una jornada agitada, y más de US$ 2.000 millones en pocas jornadas.
Sin embargo, esta muestra de poder de fuego ya no tiene el mismo efecto que en el pasado. Los analistas señalan que la señal de intervención "ya no asusta" al mercado local. Una acción repetida no suele generar el mismo impacto que la primera vez.
El ahorrista minorista: clave en la demanda
La presión alcista sobre el dólar no es solo un fenómeno de grandes inversores. En las horas posteriores al anuncio de la visita presidencial a EE. UU., los bancos líderes notaron una suba en la demanda de dólares por el home banking, de parte de sus clientes minoristas.
Esto demuestra que el ahorrista de 30 a 45 años, que busca proteger sus ingresos, sigue buscando activamente resguardo ante la incertidumbre preelectoral.
A pesar de que los inversores y ahorristas ya están "sobredolarizados", siguen prefiriendo sacar pesos de cualquier lugar antes que vender las divisas que ya poseen. Este comportamiento es clave, ya que contribuye directamente a la resistencia a la baja del tipo de cambio.
La incertidumbre post-26 de octubre
El factor principal que alimenta esta "extrema demanda de cobertura" es la convicción de que el actual régimen cambiario tiene fecha de vencimiento.
- Promesa Oficial: El presidente del BCRA, Santiago Bausili, ha insistido en que el Gobierno no va a "recalibrar el programa" ni modificar el régimen de bandas cambiarias, asegurando que es "consistente" y "está bien calibrado".
- Visión del Mercado: El consenso en la City es que el esquema actual "no es sostenible". Los inversores "piensan fuertemente en un cambio de régimen cambiario" tras las elecciones.
Mientras los funcionarios preparan la activación "muy pronto" de la línea de swap por US$20.000 millones con EE. UU., que se espera entre en vigor "en las próximas dos semanas, antes de las elecciones de medio término", la demanda de dólares se mantendrá incentivada por la expectativa de un reajuste cambiario después del 26 de octubre.
Wall Street también refleja estas dudas: el periódico Financial Times calificó la insistencia en sostener una moneda sobrevalorada, que agota reservas y alimenta la salida de capitales, como algo que "roza la demencia" y que, en última instancia, "es insostenible".
En definitiva, y hasta el momento, el respaldo masivo de EE. UU. ha servido para evitar un colapso, pero no para generar confianza a largo plazo, dejando al ahorrista minorista a la espera de un "reajuste en el esquema cambiario".