El Ejecutivo nacional anunció en las últimas horas la eliminación de impuestos para compras online en el exterior y la ampliación del límite por envío a US$ 3.000. Esta disposición, que, según la visión oficial, busca facilitar el acceso a bienes importados, ha generado opiniones encontradas en distintos sectores de la economía.
Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer, expresó su postura en el programa Sin Verso, de Ciudadano.News. Según el empresario textil, la medida podría tener tanto ventajas como desventajas, dependiendo del enfoque y del uso que se le dé.
"Por un lado, la medida sirve para que quienes tenemos empresas, fábricas y demás podamos traer repuestos para nuestro proceso productivo en forma más fácil. Son cosas que no se fabrican en el país y cuya importación suele ser engorrosa. Desde ese punto de vista, facilita la operatoria cotidiana", afirmó. Sin embargo, advirtió sobre el impacto negativo en la producción nacional cuando se trata de productos terminados: "Eso no hace otra cosa más que facilitar una vez más la importación de bienes en detrimento de la producción nacional".
Galfione también destacó la necesidad de equilibrar las condiciones para los productores locales. "En vez de bajar impuestos a la importación, que nos bajen impuestos a los productores. Todo lo que se ahorra uno al importar, podríamos trasladarlo a quienes fabrican, que generan empleo, riqueza y contribuyen al desarrollo de la sociedad".
El representante de Pro Tejer subrayó las dificultades que enfrentan los fabricantes argentinos al competir con productos extranjeros. Según explicó, los altos costos impositivos en el país representan un desafío que muchas veces pone en desventaja a los productores locales. "El 80% de lo que pagamos por una prenda en un shopping nada tiene que ver con la producción nacional, y de eso, el 50% son impuestos. Si pudiéramos vender ropa sin impuestos, pagaríamos la mitad de lo que hoy cuesta".
Además, planteó que la competencia desleal con otros países es un problema estructural. "Pedimos igualdad de condiciones. Yo no defino la tasa de interés, ni la inflación, ni el tipo de cambio, pero sí tengo que competir contra países que tienen todo esto resuelto. Si no logramos competir de igual a igual, no podremos venderle nada al mundo, y eso compromete la generación de empleo y el futuro de nuestras cuentas".
Por último, Galfione advirtió sobre el uso de divisas para importar productos que podrían fabricarse en el país. "Consumimos dólares que la Argentina no tiene en bienes que podríamos producir localmente. Esos recursos podrían destinarse a cuestiones más importantes. El problema es que, si seguimos encareciéndonos en dólares, no tendremos capacidad de competir globalmente".

