Qué significaría para la Argentina un tratado de libre comercio con EE.UU
Tras la victoria del republicano, el presidente busca acercarse y entre otras ideas esbozó la de un tratado bilateral, completamente opuesto a las políticas que Trump dijo que implementará, de suba de aranceles
Javier Milei anunció que buscará firmar un acuerdo de libre comercio con los EE.UU, a partir de la nueva administración, aunque la simpatía mutua entre ambos no significa que piensen igual, de hecho ese tratado iría en contra de todo lo propuesto por Donald Trump, que se ha mostrado en extremo proteccionistas, más allá de las fotos y las sonrisas.
Pero cómo impactaría en la Argentina una firma de ese tipo es una pregunta que vale hacerse, y en Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7 y Ciudadano.news), analizó el tema Gustavo Marangoni, economista y analista político, quien indicó: "Creo que el presidente se expresó en términos aspiracionales. Un acuerdo de libre comercio entre los países, entre un país y un bloque, entre dos bloques, lleva muchos años de discusión, mucho tiempo, fijémonos el caso del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur que todavía está en veremos".
Y un punto decisivo que debe observarse es que "hay un sector de la economía argentina que no es complementario sino competitivo con la economía norteamericana, y me refiero a todos lo que hace al complejo agroalimentario. Seguramente cuando se plantean ideas como estas los productores norteamericanos de alimentos, vinos, soja, trigo y otros tipos de derivados, obviamente no se pueden poner muy contentos, con lo cual no digo que se trata de un acuerdo de naturaleza imposible pero hablo de algo aspiracional, sobre todo teniendo en cuenta que quien acaba de ser reelegido presidente de EE.UU. lo hizo con la idea de aumentar los aranceles, en el caso de China un 60% y respecto del resto del mundo un 10%", agregó Marangoni, para resaltar que "ha triunfado en las elecciones con una bandera de proteccionismo, no de libre cambio. Más allá que el presidente Trump tenga la mejor opinión de Milei, cada uno tiene realidades distintas, no lo pensaría en términos tan inmediatos a todo esto".
Desde el discurso se vende la fantasía de que hay sintonía política entre Milei y Trump, y en realidad sus ideas económicas no son nada coincidentes, más allá de la buena onda personal o la amistad. Al respecto, el entrevistado marcó: "Porque ambos -uno es presidente, el otro volverá a ser presidente-, son muy distintos. En el caso de Argentina, es de público conocimiento que hace décadas que arrastramos un problema inflacionario, estancamiento económico y por supuesto somos una nación desde el punto de vista productivo a nivel global periférica. En el caso de EE.UU hablamos de una potencia que así y todo está en una disputa económica comercial con China, que viene creciendo. Lo que observamos es que de comienzos del siglo 21 es un desplazamiento del eje económico global de occidente a oriente, esto ya pasa, ya está, es una realidad y por eso los presidentes norteamericanos están obsesionados en la balanza comercial China sino con la radicación de inversiones y también con la tecnología que estos países desplazan amén de todo lo que tiene que ver con la parte estratégico militar".
"Estamos en sintonías muy diferentes. Si hay parecidos de estilos, cuestiones en cuanto a las reivindicaciones de determinadas banderas en cuanto al cambio climático, ideología de género, las reservas frente al comunismo, todo lo que se llama batalla cultural", añadió, "pero hay que diferenciar las realidades de ambas naciones y por supuesto las prioridades, en el caso de Argentina Milei quiere y baja aranceles porque eso es parte de una estrategia antiinflacionaria, en el caso de Trump aumenta aranceles porque está preocupado por el tema de empleo. Realidades muy dispares".
El Gobierno reduce aranceles de importación, al revés que Trump
El costo del negacionismo
Ambos presidentes, entre las cosas que coinciden, es en el negacionismo del cambio climático, postura que se ve en foros internacionales, y que en definitiva viendo como se mueven y valorizan el tema los flujos de inversiones internacionales, puede resultar perjudicial. Entonces, ¿estas ideas nos pueden dejar fuera del radar de muchas inversiones?. El economista explicó que "Los países y las empresas que pertenecen a países europeos son muy exigentes respecto a estas normas, probablemente esto no suceda con China ni con la norteamericana, y la norteamericana particularmente a partir de una nueva presidencia de Trump, pero lo cierto es que son temas que consideran controversia. Hemos visto que Argentina ha cambiado de manera muy abrupta su posición en los foros internacionales al respecto, pero diría que lo se va a privilegiar, en caso de nuestro país, para decidir la adhesión al RIGI, tendrá que ver con la posibilidad de consolidar, primera alanzar la estabilidad económica, después consolidar y luego avanzar en alguna medidas que son importantes y que son tan discutidas por los mercados como es la salida del cepo, el fin de las regulaciones al mercado porque aquellos que invierten en un país buscan entrar sus divisas pero también poder sacarlas, y eso hoy en la Argentina está muy condicionado".
Además, todo este escenario de relaciones bilaterales, debe mirarse a la luz de toda esa otra relación traumática China-EE.UU., que está por encima de cualquier otra agenda. "A EE.UU le interesa el tema China en su inserción en América Latina en tanto y en cuanto siempre los norteamericanos consideraron esta parte del continente como su área de influencia, y ya hace desde dos décadas largas los chinos tienen presencia. Pensemos en nuestro país, tienen presencia en el sector financiero, en la comercialización de granos, en el mundo ferroviario, tienen base en Neuquén que para algunos sectores norteamericanos excede las pretensiones astronómicas y probablemente cumpla otra función. Tiene dos represas en construcción demoradas en Santa Cruz. Es el principal comprador de la Argentina en materia de proteínas. Obvio que para EE.UU esta disputa global que comentaba antes, es un tema de mucho interés y fijémonos cómo opera la realidad de la política, ya ha sido comentando que Milei de candidato planteaba que no iba a comerciar con dictadura comunistas y Javier Milei presidente señala que los chinos, en tanto y en cuanto se los deje trabajar, son gente muy amable porque estamos considerando una presencia más, y en el caso de la argentina es fundamental por parte de China que es las reservas del Banco Central. Sabemos que las reservas denominadas brutas, las reservas compuestas por préstamos de otros organismos internacionales ya tienen un protagonismo fundamental del famoso swap chino, del cual Argentina depende sobre todo en los últimos años, que tiene reservas netas negativas en demasía".
La economía China es complementaria con la argentina
Por todo ello, "a la Argentina se le presenta en el siglo 21 un dilema, que ya se le presentó a mediados del siglo 20, que son las relaciones triangulares. Estas son difíciles siempre, en el ámbito de los países Argentina a mediados del siglo pasado tenía una relación de subordinación o de integración económica con Inglaterra y cuando vio a una potencia emergente como EE.UU entró en crisis y no supo bien cómo colocarse. Le costó mucho a la Argentina el haber equivocado su estrategia sobre todo en el ámbito de la segunda guerra mundial. En este caso la nación emergente es China, la nación en cierto declive al poderío chino son los EE.UU y nosotros estamos en el medio porque estamos en el área de influencia de occidente, somos occidente, pero nuestra economía es complementaria con la China y competitiva con la norteamericana".
El dilema Mercosur
A todas las intenciones de apertura y desregulaciones del Gobierno argentino le aparece un corset llamado Mercosur, que más allá de las ideas, tiene reglas y acuerdos originados en la construcción del bloque, hace casi 4 décadas. "Cuando uno forma parte de un mercado común, como es el caso de Argentina con el Mercosur, lo que tiene que hacer es moverse en bloque y no cortarse solo; de hecho esta discusión se generó en la presidencia de Alberto Fernández con la posición de Uruguay que pretendía algún tipo de acuerdo de manera unilateral sobre los EE.UU y esto genera una serie de controversias", aclaró el entrevistado.
Finalmente, consultado sobre si se debe entender el mundo como una nueva bipolaridad o si todavía hay lugar para el multilateralismo, con un montón de países en el mundo de gran escala económica, como Corea, Japón, Europa y en consecuencia se puede jugar por fuera de esta nueva guerra fría, Marangoni explicó: "Lo plantearía en términos de oriente y occidente, y nosotros siendo occidente teniendo que intercambiar con oriente. Europa hoy representa el 6% de la población mundial que está, más allá de una influencia cultural sobre nosotros, en una situación muy minoritaria, muy disminuida", remarcó, y entonces "hay que pensar en China, India, en mercados que miramos tradicionalmente, en África y nunca olvidarnos de nuestros vecinos. No manejaría términos de bipolaridad, ni multipolaridad, diría que tenemos que ser equilibristas como esos malabaristas chinos tenemos que tener a la vez muchos platitos girando procurando que no se nos rompa ninguno".