Carne e inflación: el combo que golpea la mesa de los argentinos
En el programa 'Círculo Político', la economista Florencia Iragui analizó la suba de alimentos y el delicado escenario de precios que enfrenta el país.
La inflación sigue siendo el mayor desafío económico para Argentina, y los alimentos, en especial la carne, juegan un rol determinante. En diálogo con Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano News Radio y Twitch), Florencia Iragui, economista de la consultora LCG, desmenuzó cómo el comportamiento de los precios afecta el bolsillo de los argentinos y marca tendencias en todo el país.
"Hay que recordar qué es la inflación: un promedio de precios generalizados", introdujo Iragui, advirtiendo que "cualquier elemento que aumente su precio impacta en la inflación, algunos más, otros menos, pero justo la carne es algo muy relevante en nuestra canasta. Como argentinos consumimos mucha carne, entonces algo tan relevante hace que impacte un poco más".
Según el último relevamiento de LCG, el precio de la carne aumentó un 6,9% en el promedio del último mes, muy por encima de la inflación general. "Nosotros relevamos alimentos y bebidas, y en las últimas cuatro semanas, la carne subió casi un 7%, lo que marca un desvío importante respecto al resto", explicó.
Lácteos: mayor variedad, pero también más diferencias de precios
La experta también se refirió a los lácteos, un sector donde, si bien creció la oferta de marcas, se observa una creciente brecha de precios. "Está empezando a escalar una brecha en los lácteos, sobre todo en los productos de larga duración. Antes no se veía tanta diferencia de precios", señaló.
Iragui detalló que, si bien una mayor variedad impulsa la competencia y ayuda a controlar precios, también "se generan disparidades donde no sabemos cuánto vale realmente un sachet de leche, si sale mil, dos mil o cien pesos".
Marzo y abril: meses de fuerte presión inflacionaria
La inflación parecía dar señales de desaceleración a principios de año, pero marzo cambió el panorama. "Marzo fue un mes que cambió todo, veníamos desinflando la inflación. Enero marcó 2,2%, febrero subió un poco, pero marzo fue 3,7%, un nivel alto para lo que veníamos. Ya un 2% mensual es alto", advirtió Iragui.
De cara a abril, la economista anticipó: "Puede llegar a ser algo similar a marzo, en torno al 3,5%, considerando los aumentos de alimentos, el levantamiento del cepo y la incertidumbre en el mercado".
En cuanto a los aumentos de la carne, Iragui recordó que "Semana Santa impulsó la demanda de pescados" y que "la incertidumbre económica y el alza del dólar paralelo en marzo y abril también jugaron un rol en la suba generalizada de precios".
¿Dónde se ve una leve estabilidad?
A pesar del contexto adverso, algunas categorías muestran signos de calma. "La última semana relevada tuvimos varias categorías con caída de precios, principalmente en verduras", sostuvo. Sin embargo, aclaró que "en promedio, el 70% de los productos relevados, unos 8.000, mantuvieron su precio, y eso es algo positivo".
Además, destacó que el relevamiento de LCG se realiza en cadenas de supermercados grandes, eliminando así las distorsiones de precios que suelen verse en almacenes de barrio, donde los márgenes de maniobra son menores.
¿Consumo retraído o resistencia a aumentos?
Consultada sobre si los consumidores están migrando a segundas marcas o si hay un rechazo a los precios elevados, Iragui aclaró: "No hacemos relevamientos de consumo, por lo que no podemos medir si la gente consume menos o cambia de marcas".
No obstante, los datos semanales reflejan que el mercado no convalidó subas de precios desmedidas tras el levantamiento del cepo. "El primer miércoles después de la salida del cepo nos dio 0,8% de inflación y la semana siguiente 0%, lo que sugiere que los aumentos de 9% o 12% que se hablaban no se trasladaron completamente a góndola", explicó.
¿Es posible una estabilidad sostenida?
Sobre el futuro de la economía, Iragui se mostró cautelosamente optimista: "Si continúa este rumbo de resistencia a aumentos injustificados, si el dólar se mantiene en un sendero aceptable y hay señales claras de estabilidad, sí podría lograrse una estabilización generalizada de los precios. Pero es un proceso largo y conjunto: no depende solo de los supermercados, sino de todos los actores de la economía".
La inflación sigue siendo la principal preocupación de los argentinos, y aunque pequeños signos de estabilidad comienzan a aparecer, el camino hacia una recuperación sostenida todavía se presenta desafiante.