En abril de 2025, el precio de la carne vacuna en Argentina experimentó un aumento acumulado del 7%, impulsado por una serie de factores económicos que, a su vez, incrementaron la inflación alimentaria en 3,4%.
La causa principal: el aumento de los costos de producción
El aumento del precio de la carne en las últimas semanas ha sido paulatino, aunque consistente, según Andrés, un carnicero bonaerense. "Los frigoríficos están tocando los precios y, como siempre, nosotros tenemos que trasladarlos. Uno de los principales factores que está influyendo en este incremento es el precio del combustible", explicó.
Los cortes de carne vacuna han visto subas que oscilan entre el 30% y el 36%, destacándose el aumento del roast beef, que pasó de $9.759 a $13.300, y el cuadril, que incrementó un 33%, de $12.719 a $17.500. Aunque el pollo y el cerdo también sufrieron aumentos, la carne vacuna sigue siendo la que más impactó en los precios de la canasta alimentaria.
Inflación alimentaria: el aumento en la carne y sus consecuencias
El aumento de la carne es uno de los principales motores de la inflación en la categoría de alimentos, que alcanzó un 3,4% en abril, según la consultora LCG.
Este crecimiento en los precios de los alimentos se volvió una preocupación creciente para las familias argentinas, especialmente en un contexto de desigualdad económica. En los hogares de menores recursos, el aumento de la carne vacuna generó una sustitución por alternativas más económicas, como el pollo y el cerdo, así como por productos más básicos como arroz y fideos.
Según Ámbito, el consumo de carne vacuna en sectores vulnerables disminuyó significativamente, mientras que los cortes de menor precio, como el pollo y el cerdo, ganan popularidad. Este patrón refleja una modificación en los hábitos alimenticios, influenciado por el creciente encarecimiento de los productos cárnicos tradicionales.
De hecho, en los últimos meses, por primera vez desde que se tiene registro, el pollo superó a la carne en consumo en Argentina.
Impacto de los aumentos en el poder adquisitivo
Los datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) confirman que los principales cortes de carne vacuna experimentaron aumentos de hasta un 60% en términos interanuales. Esto significa que los argentinos tuvieron que ajustar sus presupuestos para continuar comprando carne, un alimento esencial en la "dieta nacional".
Los cortes más demandados, como el roast beef y la carnaza común, registraron incrementos del 36% y 33% respectivamente. Al mismo tiempo, los precios de productos relacionados, como los lácteos y los condimentos, también han experimentado subas importantes, lo que contribuye al aumento generalizado del costo de vida.
Alternativas y cambios en los hábitos de consumo
A pesar de que la carne sigue siendo un producto central en la dieta de los argentinos, la realidad económica está llevando a los hogares a modificar sus preferencias. El pollo, con un aumento interanual del 44,7%, sigue siendo una opción más económica frente a los cortes de carne vacuna. Por su parte, el cerdo, con un incremento del 56,2%, logró captar una mayor participación en la canasta alimentaria.
Según los datos recopilados, los supermercados están ofreciendo precios ligeramente más bajos en cortes como la falda y el asado, en comparación con las carnicerías, lo que representa una diferencia significativa en la accesibilidad de estos productos para los consumidores.
La combinación de aumentos constantes en los precios de la carne y la inflación generalizada genera un desequilibrio económico que afecta especialmente a los sectores más vulnerables.
Los hogares por debajo de la línea de pobreza, que ya han visto disminuir su capacidad de compra de carne, ahora se enfrentan a la necesidad de adoptar alternativas menos costosas para alimentarse.
Este patrón plantea preguntas sobre el futuro del consumo de carne en el país. ¿Serán sostenibles estos precios a largo plazo? ¿Cómo afectará este comportamiento en la dieta y la salud de los argentinos?