Con la soja y el maíz en niveles altos de US$600 y US$300 la tonelada respectivamente en Chicago, la Argentina también se favorecerá en la próxima campaña por el muy buen rendimiento del trigo por sembrar, que generará un ingreso de divisas récord de casi US$3.200 millones.
Será un 30% más de lo obtenido por la campaña 2020-2021, y el mayor valor exportado en los registros.
Así lo estimó en un informe la Bolsa de Comercio de Rosario, que brinda muy buenas perspectivas sobre la campaña 2021-2022.
“La incertidumbre y volatilidad global no escapan a los mercados de commodities agrícola mundial. En el plano nacional, el avance de cosecha se va viendo en el ingreso de camiones, aunque todavía falta mucho”, indicaron en un informe economista de la Bolsa rosarina.
Explicaron que “muchos de los commodities agrícolas y no agrícolas, como los metales, superaron o están cerca de hacerlo sus precios más altos en la historia. En el caso de la soja, volvió a cotizar por encima de US$ 600 la tonelada en el Mercado de Chicago por primera vez desde el 2012”.
También plantearon que, si bien la suba de commodities parece no tener límites, hay “riesgos latentes que podrían ponerle fin a este rally alcista”.
Cuáles pueden ser los límites
Uno de los principales limitantes viene del lado de la producción.
El miércoles se publicó un nuevo informe de Oferta y Demanda Mundial de Productos Agrícolas (WASDE), elaborado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), con las primeras previsiones de lo que puede deparar la campaña gruesa americana 2021-2022, ya en plena siembra.
En este reporte se destaca una expectativa de importantes alzas productivas en los Estados Unidos tanto para el maíz como para la soja.
Las cosechas para la campaña estadounidense 2021-2022 se proyectan con alzas para estos dos cultivos, subiendo la producción de soja 6,5% y la de maíz 5,7%.
A pesar de los bajos stocks que tiene la potencia norteamericana, la mejora en las cosechas de maíz supera este bajo almacenamiento y se espera en esta nueva campaña una oferta mayor a la del año anterior.
Con ello, al final del nuevo ciclo, el nivel de inventarios debería subir más del 20%, a 38,3 millones de toneladas.
De parte de la soja, se espera una leve baja de la oferta total, pero no se descarta que una mejora en los rindes pueda terminar de torcer la histórica caída de los stocks, que pasaron de 14,3 millones de toneladas en la campaña 2019-2020 a una proyección de apenas 3,3 millones cuando termine el actual ciclo 2020-2021.