Ante la temida devaluación los argentinos buscan refugios

El uso de los cepos en Argentina es uno de los motivos de la recategorización que recibió de Morgan Stanley Capital Investment.

Por Carlos Fernández Giménez

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Las contradicciones suelen ser a veces moneda corriente en la Argentina contemporánea que mientras recibe una calificación que espanta a los inversores, ganada, entre otros asuntos caros, por su práctica de los cepos en la economía, por el otro el Gobierno Nacional aconseja ahorrar en pesos. Y no, por ejemplo, en Bitcioins, BTC.

Es el caso de la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca (foto), quien en contestación a las críticas recibidas desde Estados Unidos, EEUU,  cuando recibió el comentario de la falta de un plan económico en el país, comentó que “este es un año de crecimiento y ellos instalan que no tenemos plan. No es que no tenemos plan, es no les gusta y eso es otra cosa”, dijo. Tras lo cual nos quedamos atónitos debido a que, acto seguido, el Morgan Stanley Capital Investment, MSCI, bajó a la Argentina dos sensibles escalones: de Mercado Emergente a Mercado Independiente. Lo que se conoció como StandAlone Market.

Todesca, a no olvidarlo, también captó recientemente la atención cuando declaró públicamente: "Yo soy defensora del cepo, no porque esté loca, si no porque hay que entender bien cómo es la dinámica de los dólares. Es necesario que volvamos a ahorrar en pesos”.

Concentrado ante esta nueva realidad de calificación país, el economista Alejandro Trapé, recordó: “Han pasado 10 años y los cepos se han hecho parte del paisaje de la economía argentina, al punto de que mis estudiantes de Economía en la Facultad, que promedian los 24 años, casi no recuerdan otro escenario”. 

“Han crecido acostumbrados a que no se puedan comprar dólares, que existan varios tipos de cambio y que sólo se pueda importar productos o insumos con autorización discrecional del gobierno. Ven como una rareza el período 2016/17 cuando se levantaron estas medidas. Se asombran cuando estudiamos la economía de otros países, o ellos mismo viajan, y ven que lo normal es otra cosa”, agregó.

El mendocino analizó lo sucedido la semana pasada ante la recategorización del MSCI1 para la Argentina: “Esto implica bajar dos escalones y no uno, como ya se esperaba con pena. Al hacerlo puso énfasis explícito en que tal reducción se basaba en el extendido control de cambios que dificultaba las relaciones comerciales y financieras del país con el resto del mundo. En otras palabras, por culpa de los cepos”.

Para Trapé, este hecho merece dos comentarios importantes:

1. En primer lugar, mirando hacia atrás, esta recategorización es un reconocimiento de la débil situación económica de Argentina y de sus escasas posibilidades de recuperarse, luego de 13 años de estancamiento. El PBI del país creció 9% desde 2007 hasta 2019, todo eso se perdió en 2020. Muy pocos países del mundo muestran este estancamiento: sólo Brunei, Barbados, Grecia, Libia, San Marino y Yemen muestran números peores en ese lapso. Y las perspectivas son muy pobres.

2. Respecto del futuro, al quedar en la "cuarta categoría" el país ya no es apto para recibir inversiones. Ningún inversor institucional del mundo (fondos de pensiones, compañía de seguros, etc.) puede hacerlo, por reglamento. Sólo algún aventurero particular puede hacerlo, por su cuenta y riesgo.

“Para colmo, el mismo día y como desafiante respuesta, la vicejefa de Gabinete de la Nación dijo que en el Gobierno creían firmemente en los cepos y no iban a quitarlos. Y después, cambiando hacia una actitud suplicante, repitió el ya conocido pedido  a los argentinos, para que ahorren en pesos”, consideró. Y se preguntó: “¿Qué nos queda de todo esto a los argentinos?”.

También ensayó una rápida respuesta a esos interrogantes: “El gobierno no va a quitar lo cepos. Ni antes ni después de las elecciones. En rigor, si lo hace, el tipo de cambio vuela por los aires y los precios se disparan aún más. Por tal motivo, capitales de exterior no van a venir a invertirse en el país y los argentinos seguirán ahorrando en dólares a la espera de una devaluación y para protegerse de una inflación que no da descanso”.

“Si pensamos que nuestro sistema financiero es pequeño, muy caro y está cooptado por el Gobierno que le absorbe buena parte de sus fondos sin importar la tasa que le cobren, entonces no quedan fuentes para financiar inversiones. Y si no hay inversiones no habrá crecimiento, más allá de un tibio rebote luego de la debacle de 2020. No hay forma, seguiremos con techo al crecimiento y piso a la inflación”, explicó.

Las estimaciones indican que para que Argentina recupere lo perdido “en 13 años la inversión neta reproductiva, es decir, sin contar la depreciación del capital y la inversión en vivienda, debe ser de entre un 9% y un 10% del PBI durante 10 años. Pero hace 10 años que es CERO y en 2020 fue negativa”. 

“Con cepos, esto es imposible, aún cuando Todesca los defienda. Podemos no estar de acuerdo con la decisión de la baja de categoría de MSCI, pero no matemos al mensajero. No está diciendo nada que no sepamos, es simplemente un baño de realidad. Un baño frío en un invierno frío. Y ante esto, los argentinos, que sin poder tomar una decisión económica positiva o proactiva, sólo podemos atinar a buscar refugio”, reflexionó.