34 nadadores de aguas frías marcaron un hito al cruzar el Canal de Beagle, uniendo Puerto Navarino, en Chile, con Ushuaia, Argentina. Este desafío conmemoró los 40 años del Tratado de Paz y Amistad firmado entre ambos países en 1984, tras un conflicto que había puesto en riesgo su relación diplomática.
Durante 4 horas y 45 minutos, los nadadores se enfrentaron a aguas a 7,7°C sin trajes de neoprene, en un relevo que requirió la máxima coordinación y resistencia. "Fue un hecho histórico, es la primera vez que se realiza este cruce sin trajes de neoprene", destacó Mauricio López, el único mendocino del equipo, en diálogo con Ciudadano News.
La travesía
La hazaña, organizada por Nadando Argentina, contó con una logística extraordinaria para garantizar la seguridad de los participantes. "Había siete embarcaciones: de la Prefectura, la Armada Argentina y Chilena, además de kayaks y gomones dirigidos por el profesor a cargo de las maniobras", explicó López.
Cada nadador participó en postas de 7 minutos o 500 metros, dependiendo de su resistencia y las exigencias del canal. En el caso de López, completó dos postas de 500 metros cada una. "El canal te demanda nadar al 100% de tu potencia para vencer las corrientes. A veces es como estar nadando en una tormenta".
Un logro con retos imprevistos
Aunque el objetivo inicial era recorrer 15 kilómetros, las condiciones del canal obligaron al equipo a detenerse tras 11 kilómetros, en una caleta cercana al aeropuerto de Ushuaia. "El canal se puso indomable y el capitán del barco decidió parar. A veces, el canal manda", comentó López con orgullo.
A pesar de no alcanzar el punto final previsto, el equipo logró el objetivo principal: unir simbólicamente Argentina y Chile en un gesto que trasciende el deporte.
Más que un cruce
Para López y sus compañeros, esta travesía no solo representó un desafío físico, sino también una oportunidad para demostrar el potencial humano. "Esto nos dejó una experiencia increíble y un mensaje claro: todo es posible. La capacidad humana no tiene límites, y nosotros lo logramos".
"Los nadadores de aguas abiertas y frías somos agradecidos de la naturaleza, que nos permite hacer estos cruces", sentenció López.

