Nicolino Locche: A 56 años de una jornada inolvidable
El 12 de diciembre de 1968, El Intocable dejó su huella en el boxeo al consagrarse campeón del mundo. Reviví la pelea completa.
Por Ciudadano.News
12 Diciembre de 2024 - 10:33
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12 Diciembre de 2024 / Ciudadano News / Deportes
Hace 56 años, en la noche del 12 de diciembre de 1968, Nicolino Locche, el legendario boxeador mendocino, escribió una de las páginas más gloriosas del deporte argentino. Con su talento único y una defensa que deslumbró al mundo, se coronó campeón mundial de los pesos superligeros al derrotar al japonés Paul Fujii en Tokio.
Locche no era un boxeador común. Conocido como El Intocable, su estilo se basaba en una defensa impecable, una velocidad extraordinaria y un instinto que le permitía anticiparse a cada movimiento de su rival. Más que un pugilista, era un artista del ring, capaz de esquivar golpes con una elegancia que parecía desafiar las leyes de la física.
En aquella noche histórica, se enfrentó a Fujii, un luchador de enorme poder y resistencia que venía como favorito. Pero Locche convirtió el combate en una exhibición de habilidad. Durante los 10 rounds que endurecieron la pelea, el mendocino neutralizó cada intento de ataque del japonés, provocando la rendición de su esquina antes del siguiente asalto.
El triunfo en Tokio no solo significó el primer título mundial para Nicolino, sino que también consolidó su figura como uno de los boxeadores más admirados a nivel global. Su carisma y su humildad lo convirtieron en un ícono dentro y fuera del cuadrilátero, dejando un legado que perdura hasta hoy.
Su cinturón mundial no fue una sorpresa para los fanáticos argentinos, que ya lo habían visto brillar en combates nacionales e internacionales. Sin embargo, aquella noche en Japón marcó el inicio de una era dorada para Locche, quien defendió su título en seis ocasiones hasta perderlo en 1972 frente al panameño Alfonso Frazer.

Nicolino falleció el 7 de septiembre de 2005, pero su espíritu sigue vivo en la memoria de quienes disfrutaron de su magia. Fue incluido en el Salón de la Fama del Boxeo en 2003, un reconocimiento más que merecido para un hombre que redefinió el deporte.
En Mendoza, su tierra natal, su figura es venerada como la de un verdadero prócer del deporte, a la altura de Víctor Antonio Legrotaglie y Ernesto Contreras.