En el cierre de la ventana de noviembre, la Selección Argentina de Rugby protagonizó un encuentro de dos caras ante Inglaterra en el mítico estadio de Twickenham. Si bien el resultado final fue una derrota ajustada por 27-24, el foco estuvo puesto en la tremenda capacidad de reacción del equipo dirigido por Felipe Contepomi, que transformó un inicio desolador en una emocionante definición.
Primer tiempo: el dominio inglés
El inicio del partido fue un claro reflejo de la presión y efectividad inglesa. Con un drop magistral de George Ford y los tries de Max Ojomoh y Immanuel Feyi-Waboso, asistido también por Ojomoh, el marcador se disparó rápidamente a un preocupante 17-0 a favor del local. Los Pumas intentaron reaccionar, pero sus aproximaciones se frustraron por errores o por la solidez defensiva del rival.
Clave: La precisión de George Ford en el arranque del juego y la intercepción fallida por parte de Benítez Cruz fueron determinantes para que Inglaterra tomara una ventaja casi inalcanzable.
Antes del descanso, el equipo nacional pudo sumar sus primeros puntos gracias a un penal ejecutado por Tomás Albornoz. En la última jugada del primer tiempo, la polémica se hizo presente: el try de Luke Cowan-Dickie fue anulado por el TMO debido a la pérdida de control de la pelota, un respiro que dejaba el marcador parcial 17-3 y abierto para la segunda mitad.
La épica remontada en el complemento
Al volver del vestuario, la dinámica del partido cambió por completo. Los Pumas salieron con una intensidad renovada, recuperando el control de la pelota y el dominio territorial. La presión se tradujo rápidamente en puntos:
Try de Justo Piccardo: Tras una serie de fases de pick and go (cargas cortas y sucesivas), Justo Piccardo apoyó el primer try argentino, acortando la brecha.
Penales Clave: Dos penales convertidos por Tomás Albornoz y Santiago Carreras dejaron el marcador en un increíble 17-16.
Dato Sorpresa: En menos de 20 minutos del segundo tiempo, Los Pumas habían anotado 13 puntos sin respuesta, quedando a solo un punto de dar vuelta el resultado.
El final amargo: try Inglés y polémica arbitral
Cuando parecía que la hazaña era posible, Inglaterra volvió a golpear con un try de Henry Slade y un penal de George Ford, estirando la diferencia a 27-16.
En el cierre, la frustración se mezcló con el orgullo. La salida por lesión de Juan Cruz Mallía tras una fuerte infracción no sancionada con amarilla generó bronca en el equipo. Pese a ello, Rodrigo Isgró logró apoyar el segundo try argentino en el ocaso del encuentro. Aunque se intentó por todos los medios en el line final, Inglaterra se mantuvo firme y cerró el marcador en 27-24.