El partido de octavos de final que disputarán Rosario Central y Estudiantes en el Gigante de Arroyito no será recordado solo por lo futbolístico. La previa estuvo cargada de una profunda tensión institucional que tuvo como protagonista principal a Juan Sebastián Verón, presidente del club platense, y que culminó con un desafío directo a la AFA.
La chispa que encendió el conflicto fue la designación de Central como "campeón de la Liga 2025" por parte de la AFA, una decisión que Estudiantes, a través de su cuenta oficial, negó rotundamente que se haya votado. Este hecho escribió un nuevo y áspero capítulo en la histórica distancia entre la dirigencia de Estudiantes y las autoridades de la casa madre del fútbol argentino.
Verón y el puño de Mandela
En la mañana del domingo, justo antes del pitazo inicial, Verón utilizó sus redes sociales para alimentar la incógnita y dejar en claro su postura. El mensaje fue una foto de un puño cerrado en alto, con los colores de Estudiantes de fondo y la leyenda "Dale hoy".
Esa imagen no es un símbolo elegido al azar: es la que históricamente identifica la lucha, la resistencia y la dignidad. El paralelismo es directo con aquella icónica postal de Nelson Mandela cuando fue liberado en 1990, después de 27 años de prisión. El puño derecho en alto de Mandela, que recorrió el mundo como un emblema de la victoria sobre la opresión, fue el mensaje que "La Brujita" decidió enviar.
La tensión se intensificó aún más con el anuncio de la Liga Profesional de Fútbol (una extensión de la AFA), que comunicó que los jugadores de Estudiantes debían realizar el famoso "pasillo" a los niños escoltas antes del encuentro. Aunque se especuló con una negativa, el club finalmente informó que los jugadores lo harían.
En este contexto de confrontación, Verón sabe que está luchando contra el poder institucional de la AFA y sus referentes, como Pablo Toviggino, el tesorero, quien había tuiteado fuerte contra la postura de Estudiantes. El puño de Verón es una respuesta clara y sin palabras a la cúpula del fútbol argentino: el partido en el campo de juego ya es secundario, la verdadera batalla institucional comenzó hace rato.