El periodismo deportivo argentino está de luto. Este jueves 18 de septiembre se confirmó el fallecimiento de Walter Saavedra, relator y escritor marplatense de 68 años, conocido popularmente como El poeta del gol por su estilo único y emotivo para narrar el fútbol.
La noticia fue comunicada por su familia a través de redes sociales, y rápidamente generó una ola de mensajes de afecto y despedida en todo el ambiente deportivo. Incluso el Club Unión de Santa Fe expresó su pesar: "Lamentamos profundamente el fallecimiento del periodista y relator Walter Saavedra. Acompañamos a todos sus seres queridos en este difícil momento".
Cabe destacar que Saavedra siguió muy de cerca la campaña de los dos equipos más importantes de Santa Fe (Colón y Unión) y también a Boca Juniors, el equipo del cual simpatizaba.
Una voz que marcó época
Walter Saavedra se convirtió en un referente del relato en radio, pasando por emisoras históricas como Splendid y Rivadavia, donde su estilo poético cautivó a los oyentes durante décadas.
Cubrió eventos de máxima trascendencia como los Mundiales de Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, además de múltiples ediciones de la Copa América y los Juegos Olímpicos.
Su colega Leonardo Gentili lo despidió con un sentido mensaje: "Falleció Walter Saavedra... Una cabeza distinta. Relator, poeta, escritor, periodista. Su voz fue la banda sonora de los domingos de fútbol que ya no serán lo mismo sin él. Donde quiera que estés, 'Cantame, cantame Walter, cantame un gol...'. Gracias Maestro".
Más que un relator: poeta y escritor
Antes de brillar en los medios, Saavedra desempeñó múltiples oficios, como pintor y albañil, además de artesano. Esa diversidad de experiencias se reflejó en su manera de contar historias, donde mezclaba el fútbol con la sensibilidad literaria.
No solo narró goles: también escribió libros como Hambre de gol, una colección de cuentos y relatos futboleros que confirma su sello como un verdadero poeta del deporte.
El legado de El poeta del gol
Su capacidad para emocionar con cada transmisión lo convirtió en una figura entrañable para varias generaciones. Saavedra también condujo programas de interés general y participó en televisión, siempre manteniendo su vínculo cercano con el público.
Con su partida, se apaga una de las voces más singulares del relato argentino, pero queda el recuerdo de su pasión, sus metáforas y su manera única de transformar un gol en poesía.

