La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) ha dado un paso trascendental hacia la sostenibilidad económica de sus clubes.
Siguiendo modelos europeos de éxito en países como España e Inglaterra, la entidad oficializó un nuevo marco de regulación financiera con el objetivo de dotar de equilibrio y transparencia a las cuentas profesionales, poniendo freno al crecimiento descontrolado de las deudas.
Un límite del 70% y sanciones desde 2028
Este estricto fair play financiero se implementará de manera gradual, siendo obligatorio para todos los clubes de Primera y Segunda División a partir de 2026. La regla de oro establece que los gastos en la plantilla (salarios, derechos de imagen y amortizaciones de fichajes) no podrán exceder el 70% de los ingresos totales de cada institución. Además, se exigirá un superávit operativo y un control riguroso sobre el endeudamiento a corto plazo.
Si bien la etapa de transición entre 2026 y 2027 solo generará advertencias, la seriedad del sistema se verá a partir de 2028, cuando las infracciones impliquen sanciones formales. Para garantizar el cumplimiento, la CBF creará la Agencia Nacional de Regulación y Sostenibilidad del Fútbol (ANRESF), un organismo independiente con facultad para supervisar, auditar, juzgar e imponer castigos. Las penalizaciones son amplias, incluyendo multas, retención de ingresos, deducción de puntos y, en casos extremos, el descenso de categoría. La medida busca que los clubes brasileños gasten solo lo que realmente generan.