La tensión se siente en Boca Juniors luego del pálido empate ante Platense, un resultado que dejó al público disconforme y encendió las alarmas sobre la necesidad de soluciones ofensivas urgentes.
En este contexto, el nombre de Adam Bareiro ha tomado fuerza para sumarse al plantel, aunque las negociaciones han enfrentado un obstáculo inicial que obliga a la directiva a actuar con rapidez.
El obstáculo brasileño y la contrarreloj
El club inició gestiones formales con Fortaleza, dueño de la mitad de la ficha del delantero, proponiendo 3 millones de dólares por la totalidad del pase. Sin embargo, desde Brasil bajaron el pulgar a la oferta. Las pretensiones del equipo brasileño son más altas: exigen 2 millones de dólares solo por el 50%. Por lo tanto, si Boca desea destrabar la salida del goleador paraguayo, deberá estirarse al menos unos 500 mil dólares más respecto a su propuesta original.
Pese al revés, en La Ribera son optimistas y planean una reunión clave entre clubes para limar asperezas. El factor determinante no es solo el dinero, sino el calendario: la ventana especial de fichajes, abierta por la grave lesión de Rodrigo Battaglia, expira este viernes. Si el acuerdo no se concreta antes de esa fecha, la operación se caerá automáticamente.
Bareiro, que viene de convertir y festejar con un "Topo Gigio" en Brasil, se mantiene cauto, declarando estar enfocado en su club actual mientras su representante maneja los sondeos. Con 11 goles desde su llegada a Fortaleza, el paraguayo es la carta fuerte de Boca para potenciar su ataque de cara a la Copa Libertadores.