"Movete Xeneize, movete, movete deja de joder, que esta hinchada está loca, hoy no podemos perder", "Nosotros alentamos, pongan huevos, que ganamos". Iban 75 minutos y la Bombonera dio su veredicto para un equipo que otra vez volvió a defeccionar.
La última vez que se habían visto las caras Boca y Platense fue en junio de 2024, con victoria para el Calamar. Ocho meses después, el escenario fue una Bombonera expectante por la quinta fecha del Torneo Apertura, pero el desarrollo del juego volvió a dejar más dudas que certezas en el Mundo Boca.
Un esquema que no termina de encajar
Debido al opaco rendimiento en Liniers la fecha pasada, Claudio Úbeda metió tres cambios de un partido al otro. Williams Alarcón, Ángel Romero y Lucas Janson ingresaron con la intención de reforzar la zona media y delantera, reemplazando a los juveniles Delgado, Gelini y a Kevin Zenón.
Sin embargo, a pesar del dibujo táctico 4-3-3 con Leandro Paredes como eje central, el equipo local se mostró inexpresivo. No hubo sociedades claras entre los mediocampistas y la falta de un elaborador de juego definido hizo que Boca dependiera exclusivamente de arrestos individuales por las bandas.
La polémica que pudo cambiar la historia
El partido, parejo y discreto en su inicio, tuvo su punto de máxima tensión a los 30 minutos. Tras un centro de Mainero, la pelota impactó claramente en el brazo extendido de Barinaga. A pesar de la evidencia, el juez Sebastián Zunino dejó seguir y el VAR no intervino para revisar la jugada, lo que representó un grave error arbitral en perjuicio de la visita.
Platense, dirigido por Walter Zunino, mantuvo el orden y estuvo cerca de abrir el marcador con un remate de Saborido que estrelló el palo derecho de Marchesín. Mientras tanto, Boca solo inquietó con un zurdazo de Alarcón que el arquero Borgogno controló sin dificultades.
El veredicto de la tribuna
En una tarde de 25 grados y clima festivo inicial —con una emotiva ovación a Leandro Paredes—, el ánimo cambió drásticamente hacia el final de la primera etapa. El equipo de Úbeda se mostró apagado y sin sorpresa, lo que provocó el descontento de los hinchas.
"Y dale, dale, bo, dale Boca", bajó desde los cuatro costados del Alberto J. Armando, no como un festejo, sino como un grito de guerra para intentar despertar a un plantel que, aunque estrenó pilcha nueva, sigue en deuda con su fútbol.
Segundo tiempo
Cuando comenzó el complemento, un error defensivo de Amarfil dejó a Janson mano a mano con Borgogno. El arquero respondió muy bien antes del minuto. Luego, Merentiel definió cruzado y levantó a la gente.
Boca arrancó mucho mejor, con otro ímpetu, pero duró apenas dos minutos. Después, Platense se hizo dueño de la pelota y arrinconó a su rival. Paredes probó desde afuera del área y se fue desviado. Acto seguido, Amarfil ejecutó con derecha, pero se fue lejos.
El local dominó las acciones, pero el Calamar fue más incisivo en el contragolpe. Paredes, de muy bajo nivel por un problema en uno de sus tobillos, no fue determinante con el manejo de la pelota. El equipo de Úbeda no contó con un plan B para lastimar a la visita. Se volvió impreciso y desorientado.
Luego, Úbeda movió el banco de suplentes. Tomás Aranda ingresó por Janson, que se retiró silbado. Además, Chelo Weigandt, Gonzalo Gerzel y Edinson Cavani sustituyeron a Merentiel, Romero y Barinaga. En Platense, Zunino metió dos variantes: Tomás Nasif y Martín Barrios por Heredia y Amarfil.
En la última ventana de cambios, Santiago Dalmasso, Nicolás Retamar y Agustín Lagos reemplazaron a Zapiola, Mainero y Gauto, mientras que Paredes le dejó su lugar a Milton Delgado.
Las últimas ocasiones de gol fueron para el dueño de casa. Primero lo tuvo Gerzel, de cabeza. Luego, Cavani la picó de zurda ante la salida de Borgogno y en la línea la sacó Tomy Silva. No hubo tiempo para más. Terminó 0 a 0. Platense se llevó un punto merecido para Vicente López, mientras que el local volvió a jugar mal y decepcionó a su público, que despidió al equipo con fuertes silbidos y abucheos.