Fue allá por noviembre de 1866 cuando en Mendoza se produjo un alzamiento por parte de las tropas de milicias que iban a marchar hacia el Litoral en plena guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay.
El alzamiento de ese batallón fue apoyado por un grupo de la policía local que aprovechó el conflicto para también levantarse por falta de pago de parte el gobierno provincial, cuando días antes había asumido el nuevo “gobernador propietario” Melitón Arroyo.
Al enterarse el país de esta revuelta tuvo un efecto dominó en otras provincias, lo que produjo una enérgica reacción del entonces presidente Bartolomé Mitre, quien terminó enviando una división del Ejército Argentino a sofocar la rebelión en Cuyo, que finalizó en abril de 1867 con la restauración de las anteriores autoridades.
Argentina en guerra
Desde 1864 hasta 1870 se produjo un importante conflicto bélico entre Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay que se inició con una guerra interna en el país oriental y que con el tiempo, apoyado por Brasil y Paraguay, desencadenó una confrontación que posteriormente incluyó a nuestro país.
El 18 de marzo de 1865 Paraguay declaró la guerra a la Argentina. Esta conflagración provocó un gran desgaste de los países beligerantes. Se peleó durante casi seis años causando la muerte de miles de personas, lo que abarcó también a la población civil.
En el territorio argentino se habían sofocado algunos levantamientos federales. Ante la situación de malestar que se vivía por la guerra, algunos caudillos provinciales aprovecharon la oportunidad para levantarse en contra del gobierno nacional, y justamente fue en Mendoza donde en noviembre de 1866 se inició el movimiento.
Nueve días en el poder
Don Melitón Arroyo fue electo gobernador de Mendoza el 1 de noviembre de 1866, habiendo compartido con él las tareas administrativas de ministro don Francisco Civit, hasta el 22 de mayo de 1867, y don Adriano Gómez luego, por renuncia del precedente.
A los ocho días de ocupar el cargo se produjo una importante sublevación en contra de Arroyo. El gobernador se enteró de la noticia durante la madrugada, mientras se encontraba acompañado de su ministro Civit, en una reunión en la casa de don Ramón Contreras.
La revuelta surgió a raíz de los sueldos adeudados a las tropas policiales, que se levantaron contra el gobierno. También se sublevó un batallón de milicia que estaba listo para partir a luchar hacia el Paraguay. Los revolucionarios usaban como distintivo un cintillo punzó y se titularon "federales", y por eso se la bautizó como la 'Revolución de los Colorados'.
Colorados revoltosos
El movimiento revolucionario se propagó y obtuvo apoyo de la población. Un grupo de rebeldes hizo salir de las cárceles a un gran número de montoneros y oficiales federales que habían sido apresados durante las guerras civiles contra el caudillo coronel Carlos Juan Rodríguez, militante del partido rojo punzó quien estaba encarcelado desde 1863.
Inmediatamente los sediciosos nombraron a Rodríguez como gobernador de la provincia. Ante esta circunstancia el despojado mandatario Arroyo huyó precipitadamente junto a sus ministros y otros miembros del gobierno hasta una quinta cercana a la ciudad, donde se hizo de caballos y luego se dirigió al fuerte de San Rafael. Con la fuga de Arroyo el poder quedó en manos de los revolucionarios.
El 12 de noviembre de 1866 tuvo lugar el combate de Luján de Cuyo, un enfrentamiento entre las fuerzas sublevadas del coronel Rodríguez y un grupo del ejercito al mando del coronel Pablo Irrazábal, que respondía al Gobierno nacional. Tras un sangriento combate las tropas de Irrazábal fueron vencidas por los revolucionarios.
El efecto viral
Mientras tanto, el coronel Juan de Dios Videla avanzó con una división del ejército colorado hacia la provincia de San Juan, donde luego de su ocupación fue derrocado el gobernador Rojo y Videla tomó el mando. Ante la compleja situación Mitre envió al coronel Julio Campos, quien era gobernador de La Rioja, a sofocar a los revoltosos de San Juan. Las tropas de Juan de Dios Videla vencieron al ejército nacional el 5 de enero de 1867 en Rinconada del Pocito.
Un mes después, en San Luis, a través del general Juan Saá junto a su hermano Felipe se organizó un ejército que invadió esa provincia. Los rebeldes federales fueron enfrentados por el coronel José Miguel Arredondo en Pampa del Portezuelo. Finalmente, el coronel Saá venció a las tropas nacionales y el 7 de febrero, Felipe Saá asumió como gobernador.
Mientras tanto, en La Rioja, el legendario coronel rebelde Felipe Varela, al mando de una pequeña división, ocupó ese territorio. Inesperadamente se produjo una sublevación interna por parte de los leales al gobierno nacional y el militar federal Varela fue elegido gobernador de esa provincia.
En tanto, la provincia de Córdoba estaba expectante con los movimientos revolucionarios federales, pero nadie se atrevió a apoyarlos. Hubo, además, intenciones de sublevarse en varias otras provincias, pero esto finalmente no ocurrió.
Mitre golpea primero
Por su parte, el gobierno de Mitre envió un importante ejército para sofocar la revolución de los federales en Mendoza y en otras provincias del Oeste argentino. El general Wenceslao Paunero reorganizó sus tropas en Córdoba y marchó hacia Cuyo. Con él venían fuerzas veteranas a las órdenes del general Arredondo.
El 1 de abril de 1867 tuvo lugar el choque en la localidad de San Ignacio, entre San Luis y Villa Mercedes. En ese encuentro, las tropas revolucionarias fueron derrotadas y los jefes de la revolución tomaron el camino a Chile.
El triunfo de los nacionales le permitió al general Paunero poner en el gobierno de Mendoza a don Nicolás Villanueva, en carácter de gobernador provisional hasta que Melitón Arroyo se hizo cargo nuevamente.
Habiéndose operado un cambio político radical atravéso de una revolución, preparada y combinada de antemano, surgió una nueva autoridad, ante la cual Arroyo presentó su renuncia.
Los gastos de guerra por los levantamientos producidos durante su gestión se solventaron con un crédito de 8.000 pesos al que debió recurrir la Provincia.
Así finalizó la revolución llamada de los colorados, que se originó en Mendoza y trascendió en gran parte del país en momentos en que la guerra entre Paraguay y nuestro país se hacía más intensa.