Roma vuelve a sacudir el mundo del arte con el hallazgo de un busto de mármol que habría permanecido oculto "a plena vista" durante más de cinco siglos. "Se trata de una representación de Cristo ubicada en la Basílica de Santa Inés extramuros, que según un equipo de expertos liderado por la investigadora Valentina Salerno, pertenece a la autoría del mismísimo Miguel Ángel Buonarroti", explicó Virginia Rizzi en Círculo Político. El descubrimiento, realizado en marzo de 2026, se apoyó en tecnología de escaneo láser y análisis químicos de esmaltes que sitúan la pieza en pleno Alto Renacimiento, precisamente entre los años 1520 y 1580.
La grieta científica: ¿Genio o fraude?
La confirmación de la autenticidad se basa en el hallazgo de las iniciales "MA" grabadas con cincel en zonas recónditas de la escultura, además de documentos históricos que sugieren que la obra fue un regalo personal del maestro a uno de sus discípulos. A esto se suma la investigación del historiador belga Michel Draget, quien a través de un estudio de 600 páginas defiende la pieza mediante pruebas de carbono 14. Sin embargo, la polémica estalló de inmediato en los círculos académicos más conservadores de Italia.
El prestigioso historiador Francesco Caglioti calificó la pieza de "burda" en declaraciones al New York Times, asegurando que es imposible que una obra de tal calidad técnica pertenezca al genio florentino. La disputa técnica divide a la comunidad: mientras algunos expertos ven la mano del genio en el realismo del rostro, otros advierten sobre el peligro de validar miles de obras dudosas. Este hallazgo reabre el debate sobre las obras ocultas por sus discípulos para garantizar su supervivencia, una práctica común del artista. La comunidad internacional aguarda ahora nuevos peritajes definitivos para determinar si el mundo está ante un nuevo tesoro del Renacimiento o frente a una de las polémicas más grandes de la década.