En el corazón de Texas, Ben Lamm (43), un empresario con alma inquieta y mente futurista, lidera una de las compañías más disruptivas del momento: Colossal Biosciences. Este emprendimiento no busca crear la próxima app de moda ni vender tecnología wearable, sino algo mucho más ambicioso: devolver a la vida especies extintas, y ya lo lograron con el lobo huargo.
Lamm no está solo en esta cruzada; lo acompaña George Church (70), un célebre genetista de Harvard que lleva décadas investigando cómo resucitar a estos gigantes prehistóricos. Juntos, fundaron la empresa en 2021 y desde entonces no han parado de generar titulares en todo el mundo.
La ciencia ficción se volvió una empresa valuada en miles de millones
Colossal Biosciences desde su fundación, ha logrado recaudar más de 400 millones de dólares y alcanzar una valuación que ronda los 10.200 millones. La inversión ha llegado de pesos pesados como TWG Global y Breyer Capital, lo que demuestra que el interés por esta biotecnología va en serio.
El sueño de un científico excéntrico y apasionado
George Church no es un científico cualquiera, y fue uno de los primeros en soñar con traer de vuelta al mamut. Desde 2008 trabaja en el genoma de esta especie extinta, convencido de que su regreso podría ayudar a frenar el cambio climático. Según su teoría, estos animales ayudaban a conservar el permafrost, lo que permitiría mantener el carbono atrapado en el suelo. Cuando Lamm leyó sobre sus investigaciones, lo buscó en Harvard y rápidamente se pusieron de acuerdo. Así nació Colossal Biosciences, con una inversión inicial de 15 millones de dólares y la promesa de reescribir la historia de la vida en la Tierra.
Un plan con impacto ambiental y científico global
La ambición de Colossal Biosciences no se detiene en los lobos huegos, tienen en planes continúar con los mamuts, el dodo y el tigre de Tasmania, especies emblemáticas que podrían ser las siguientes en volver a caminar sobre el planeta. Pero más allá del espectáculo de revivir animales extintos, el proyecto tiene un objetivo claro: desarrollar tecnología genética avanzada que sirva tanto para la conservación de especies actuales como para futuras aplicaciones médicas.
La polémica y el entusiasmo de la comunidad científica
Beth Shapiro, directora científica de Colossal Biosciences, asegura que esta iniciativa no compite con la conservación tradicional, sino que ofrece una vía alternativa en un mundo que necesita soluciones nuevas y audaces. Según ella, los fondos provienen de inversores que jamás habrían puesto un dólar en métodos convencionales, por lo que no se trata de restar, sino de sumar esfuerzos.