Este día de pesca no pasará desapercibido en las mejores anécdotas que estos hombres tendrán para contar en la vejez. Y es que la presa que obtuvo uno de los dos australianos que tripulaban la pequeña embarcación no se ve todos los días. Como se puede ver en las imágenes, el portador de la caña se muestra ofuscado por no poder sacarla del agua con la fuerza de sus brazos. Pero cuando el animal que mordió el anzuelo emerge a la superficie, todo queda más claro. "¿Alguien quiere recuperar eso por mí?" bromeó el pescador.