El sábado pasado en Dorset, Inglaterra, dos amigos se propusieron escalar un riesgoso acantilado, logrando ascender a más de 20 metros de altura. Si bien lograron su cometido, el problema apareció cuando intentaron descender; uno de ellos lo logró pero el otro quedó atascado sin poder llegar a la cima ni completar el descenso.
A raíz de la dramática situación, el individuo que había logrado bajar pidió auxilio de la Guardia Costera, que llegó al lugar en helicóptero y con rescatistas entrenados que pudieron sacar al varado de la zona que ellos mismos definieron como "extremadamente resbaladiza y fangosa"
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