La noticia de la desaparición del enorme reptil se conoció a través del equipo de Marineland Melanesia Crocodile Habitat, en la isla australiana de Green Island. La comunicación fue dada con pesar y se resaltó que no solo fue el fin de un ser extraordinario, sino también, se marcó el clima de luto que ahora se puede percibir en cada rincón del santuario, dedicado a especies y ejemplares amenazados.
En sus más de 110 años, Cassius se convirtió en uno de los cocodrilos de agua salada más imponentes jamás vistos, con sus descomunales 5,48 metros y más de una tonelada de peso, ostentando el récord y título, desde hacía décadas, del cocodrilo más grande en cautiverio.
Con la impronta de su impresionante tamaño y fuerza, los trabajadores que residen en el santuario mantienen un respetuoso silencio, como señal de la admiración ganada por el reptil que, desde 1987, habitó la isla como depredador alfa indiscutido de ese punto geográfico, según se relató a medios locales e internacionales que hicieron eco de la noticia.

