La situación ocurrió mientras una familia disfrutaba de su tiempo libre en una plaza. Los dos protagonistas eran un padre y su hijo, Ricardito. "¡Guardá el perro, guardá el perro! ¡Noooo!", grita el padre anticipando el robo del can.
El momento del robo de sanguche.
Nunca imaginaron que un perro tendría la valentía de robar, mucho menos un sándwich. "¡Correlo, Ricardito! ¡Nooo, me costó $4.000!", lamentó el padre mientras su hijo intentaba recuperar su comida.
El momento rápidamente se hizo viral y las redes sociales explotaron, gracias al famoso "¡Córrelo, Ricardito!".