La ceremonia del bautismo se sucedía normalmente hasta que de repente, en una distracción del sacerdote se le cayó el bebé de cara en la pila bautismal.
¡Qué dolor! El bebé, había estado algo inquieto durante el acto, se inclinó y cayó, tomando por sorpresa al cura y a todos los asistentes a la celebración quienes vieron cómo se le escurría el bautizado de las manos.
“¡Oh!”. Fue el gesto general de todos los presentes. La mamá y la madrina salieron al rescate. Mientras el sacerdote quedó inmovilizado por lo que acabab de ocurrir.
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