El despido del 50% de la plantilla en Block, liderado por Jack Dorsey, pone sobre la mesa una realidad incómoda: la inteligencia artificial no está eliminando tareas, sino acelerando el ritmo de quienes conservan su empleo. Si bien la IA permite que un solo empleado cubra más funciones de forma rápida, esta sobreexigencia está derivando en un agotamiento masivo y mayor rotación.
Empresas como Amazon y Duolingo ya han recortado miles de puestos bajo esta premisa, transformando la innovación tecnológica en un modelo de "ajuste clásico" que prioriza los márgenes de ganancia sobre el bienestar humano.