Wipalalá y los juguetes: desde la muñeca embarazada a la pelota nudo
Todo lo que expresan los distintos juegos en los niños lo podes encontrar en Wipalalá.
Por Carlos Fernández Giménez
9 Julio de 2025 - 19:08
9 Julio de 2025 - 19:08
9 Julio de 2025 / Ciudadano News / Sociedad
Jugar es una actividad fundamental para el desarrollo integral de los niños, ya que les permite aprender, explorar, socializar, imaginar y desarrollar habilidades importantes para su vida, como puede ser a través de lo que se conoce en Mendoza como los originales juguetes de Wipalalá, que produce la pelota nudo y la muñeca embarazada.
A través del juego, los niños descubren el mundo, expresan sus emociones, aprenden a resolver problemas y construyen relaciones sociales, al mismo tiempo que se divierten, aunque en la actualidad las pantallas representan un serio riesgo tanto para la salud mental como física de los chicos.
Desarrollo cognitivo:
El juego estimula la creatividad, la imaginación, la resolución de problemas, la memoria y la atención.
Desarrollo físico:
El juego activo, como correr o saltar, fortalece el cuerpo, mejora la coordinación y la motricidad.
Según los especialistas, jugar es explorar. Es aprender sobre el mundo, sobre uno mismo, sobre el otro y sobre la vida. Lejos de ser tan solo un pasatiempo, el juego es una actividad fundamental para el desarrollo de las personas. Se vincula con el apego, las relaciones con los pares y el aprendizaje de habilidades. Como en otras actividades cotidianas, el juego va evolucionando conforme el niño o niña crece.
Para el bebé chiquito, el mejor juguete es otro ser humano. Disfruta mucho de que lo mimen, que lo toquen, que le hagan ruidos. ¡Y aprende mucho con esos juegos! Hasta que a esos juguetes humanos les suma otro: su propio cuerpo. De esa manera, comienza a gustarle cómo se mueven sus manos, qué pasa cuando mete sus dedos en su boca y se impresiona cuando escucha sus propios sonidos.
En resumen, el juego es una herramienta poderosa para el desarrollo infantil, que les permite crecer física, cognitiva, social y emocionalmente. Es importante que los niños tengan tiempo y espacio para jugar libremente, así como oportunidades para participar en juegos estructurados y con otros niños.

María Julia Sabéz, psicóloga, terapeuta familiar, docente y fabricante de los juguetes de Wipalalá de Mendoza, indicó en el programa El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Ciudadano News 91.7 y Ciudadano News Streaming): "Tenemos lo que llamamos la pelota didáctica o la pelota nudo. Porque permite meter la manito, estirar, por lo que algunos niños la usan colgada como una cartera y está pensado para niños de unos seis meses. Cuando el bebé todavía no gatea y no hay que darle juguetes que se vayan tan lejos".
"Muchas de estas aventuras surgieron desde la necesidad de encontrar juguetes diferentes para los sobrinos primero, con una sobrina que hoy tiene 16 y quien fue una de las impulsoras. Con los pacientes después, con quienes yo trabajaba, y sus familias y de ahí surgió la idea de fabricar juguetes que no se encontraban", explicó.

Añadió que Wipalalá se gestó, "también con la necesidad de que fueran juguetes sustentables y amigables con el medio ambiente. Y que fueran hechos sin plásticos. Porque muchas veces los juguetes plásticos están pintados con pinturitas que son tóxicas, porque traen plomo. Y los papás no lo sabemos cuando los compramos".
"En nuestro caso, para poder tenerlos hay que ingresar a nuestra tienda virtual, wipalala.empretienda.com.ar. Y como Wipalalá apunta al desarrollo integral de los chicos, de las infancias, es que pensamos en todo lo que necesitamos para crecer. Por eso estamos convencidos de que en la primera infancia la música, así como en la vida, es fundamental", consideró.
Y añadió: "Por eso es que tenemos instrumentos naturales como el tambor que es superduradero que es fabricado por una luthier de Tunuyán. Érica, que hace instrumentos para grandes y nosotros le pedimos que nos hiciera algunos para pequeños para que nos duren para toda la vida. Porque eso también lo hace sustentable".
"En ese sentido, también tenemos el sicu, que es un instrumento musical de la familia de las flautas de Pan y que está compuesto por una doble hilera de tubos de longitud decreciente: el arka, con siete tubos, y el ira, con seis, aunque estas cantidades pueden variar según el tipo de sicu. Se utiliza en la música folclórica del altiplano andino y sigue presente en Perú, Argentina, Bolivia, Chile, y Ecuador", completó.
Señaló que, "son juguetes que tienen identidad en estos territorios y que les permiten a las infancias explorar con música de manera fácil y cotidiana. Y estos juguetes están dirigidos a papás, abuelos o tíos que están buscando otros tipos. Ya hay instalada una búsqueda para saber un poco más sobre lo que compramos".
"Muchos llegan a nosotros con esa iniciativa. Buscando juguetes que no tengan tóxicos. Que los asesoren respecto a qué regalar según la edad. Muchos llegan más desde ese lado y les brindamos asesoramiento porque cada etapa requiere un tipo específico de juguete", admitió.
Contó que, "nosotros hacemos juguetes en principio para chicos hasta siete años, pero con el tiempo comenzamos a pensar en alternativas para más grandes. De a poco nosotras hemos ido creciendo con el emprendimiento. Digo nosotras porque con mi amiga y socia Mariela, quien es la que hace todo con tela, vamos planeando juntas".
"El juego en realidad es el lenguaje natural de la infancia que permite a los chicos que crezcan bien. Y está bueno considerar que algunos juguetes no tienen edad. Y está bueno nunca perder la actitud lúdica. Uno va cocinando y jugando. O uno se pone a escuchar música y también juega. Eso está bueno no perderlo y hay mucho en Wipalalá que no tiene edad", analizó.
Recordó que, "hemos tenido experiencia de ventas para bebés y hasta para personas mayores de 80. Y como una alternativa más para adolescentes, hemos comenzado a incorporar juegos de mesa como el de las cartas con aves autóctonas de Mendoza. Que las hace un grupo que se llama Juegos Vinculares con la idea de juntar emprendedores fabricantes de juegos mendocinos".
"Después tenemos algunos kits como para fomentar el contacto con la naturaleza y para ello tenemos el juego de Exploradores. Es un bolsito que trae lupa, brújula, un reloj solar que nos llevó años hacerlo. Porque lo ubicamos al Sol y nos da la hora solar verdadera", apuntó.

"Y tenemos otro que es el Calendario Chakana, que es un sincronario que nos enseña sobre los ciclos naturales. Como las estaciones, con el que hemos ido a las escuelas para que lo conozcan los niños y también los docentes que nos han pedido, como de Potrerillos donde hemos ido a trabajar en contenidos relacionados con la agroecología", hilvanó.
Argumento que, "para ver en qué ciclo lunar estamos o qué estación del año estamos viviendo. Y generalmente trabajamos mayormente con madera, algunos metales, telas y barro, con el que hacemos ladrillos chiquitos, cocinados como los de verdad. Con los que podemos construir con una arcillita con la que se pueden pegar, después despegar y al otro día seguir jugando".
"También tenemos silbatos de cerámica de pajaritos. Que hacen sonidos de pajaritos. La idea es que el juego nos conecte con la naturaleza. En ese sentido, en mi casa no hay pantallas durante las mañanas. Entonces mis hijos empiezan a pintar y si no toman algún juego de Wipalalá, que son de muestra, se entusiasman. Ellos nos dan ideas, al igual que los hijos de los amigos, para crear nuevos juegos", dijo.
Aclaró que, "otra cosa que distingue a estos juguetes es que nos proponen ser activos en el juego. A diferencia de los convencionales que están armados para que los usuarios sean una suerte de espectadores. Por ello es que cada uno puede jugar distinto con cada una de las alternativas que ofrecemos y es el argumento por el cual los llamamos juguetes abiertos. Se llaman juguetes abiertos porque tienen múltiples acciones de hacer".
"En el caso de los juguetes realizados con tejidos, que son muy trabajosos porque están hechos al crochet, los hace Sofi, una amiga, que teje zarpado. Con quien también vamos ampliando la red. En mi caso yo soy de San Rafael y vivo en Luján de Cuyo. En el caso de la red de emprendedores somos ya como 10. Por ejemplo, los juguetes de madera que se llaman bachicha son hechos en Potrerillos por Guille", sumó.
Y detalló: "Después tenemos una especie de telar que hace otro carpintero amigo. Los ladrillos de cerámica los hace Ceci y mi hermano de San Rafel hace los silbatos. Y por ahora estamos creando un juego de mesa sobre emociones. Para esto hemos trabajado con una ilustradora que nos ha hecho 20 emociones posibles para armar el juego de mesa y estamos en la etapa de prueba".
"La pandemia nos obligó a pensar en la venta virtual y ahora estamos en el trabajo de hacer conocer la tienda en todo el país, aunque ya hemos realizado algunos envíos a otras provincias. Y el otro objetivo es uno de tipo social, porque Wipalalá trabaja desde el enfoque de la economía social y solidaria. Con un precio justo, con conocer a los artesanos y siempre con la idea de ampliar la red", remarcó.

Valoró que, "de hecho, muchos de los juguetes que producimos son hechos a medida y a pedido. Por ejemplo, a la muñeca que está embarazada y que puede dar a luz en vivo. En cuanto al pedido personalizado nos han pedido que se parezca a una mamá, porque está esperando un hermanito. Con ella se puede jugar a que llega un nuevo ser a la familia".
Concluyó que, "la muñeca tiene un bebé que ya nació. Tiene la placenta que ya se le salió y el chiquito se puede prender en la teta. El hijo puede nacer por parto vaginal o por cesárea. Tenemos a las dos opciones para saber responder cuando nos preguntan cómo nacen los bebés. Como parte de la educación sexual integral".