Están lloviendo estrellas

Williamina Fleming: la sirvienta escocesa que redefinió la historia de la astronomía

Abandonada y sin recursos, una inmigrante escocesa encontró trabajo en 1879 como sirvienta en el Observatorio de Harvard. Terminó siendo la líder de un equipo de "computadoras humanas" que revolucionó la clasificación estelar.

Por Alejandro Álvarez

4 Noviembre de 2025 - 17:35

Williamina Fleming (1857 - 1911)
Williamina Fleming (1857 - 1911) Web

4 Noviembre de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

En 1879, la vida de Williamina Paton Stevens Fleming en Boston era precaria. Tenía 23 años, estaba embarazada, y su marido la había abandonado a tan solo dos años de su matrimonio. La necesidad la llevó a buscar empleo, y lo encontró como sirvienta en la casa del director del Harvard College Observatory, Edward Pickering. Lo que empezó como un acto de desesperación se transformó en el primer paso de una de las carreras más prolíficas y, a menudo, no reconocida de la historia de la astronomía. En las décadas siguientes, Fleming se elevaría por encima de las expectativas para catalogar miles de cuerpos celestes y descubrir más de 300 estrellas. Se convirtió en una figura clave en la ciencia de su época.

El nacimiento del "Harén de Pickering"

Pickering, frustrado con la ineficacia de sus asistentes varones, comentó en una ocasión que hasta su "sirvienta escocesa" podría hacer mejor el trabajo de catalogación de placas fotográficas. Dicho y hecho: Fleming fue contratada en 1881 para unirse al equipo de "computadoras humanas" del observatorio, mujeres cuyo trabajo consistía en analizar y calcular el brillo y la posición de las estrellas a partir de las imágenes rudimentarias. En un movimiento audaz e innovador para la época, Fleming ascendió, y en 1889 fue puesta al mando de las contrataciones, abriendo camino a más mujeres a estos puestos.

Williamina Fleming en plena actividad.
Williamina Fleming (a la derecha, con traje oscuro) en plena actividad.

Este grupo, conocido informalmente como el "Harén de Pickering," estaba compuesto por brillantes mujeres (entre ellas Henrietta Swan Leavitt) que, a pesar de recibir salarios significativamente más bajos que sus contrapartes masculinas, se destacaron por su eficacia. Williamina no solo lideró el equipo, sino que también demostró un ingenio excepcional en la clasificación de espectros estelares.

Un legado estelar y una Cabeza de Caballo

El impacto de Fleming en la astronomía fue monumental. A lo largo de su carrera catalogó más de 10.000 estrellas y fue responsable del descubrimiento de 310 estrellas variables, 58 nebulosas gaseosas y 10 novas. Su trabajo contribuyó decisivamente al Catálogo Draper, una de las obras para la clasificación estelar. Pero su mayor descubrimiento se produjo a partir de la Placa 2312, en 1888. En ella, Williamina describió "una nebulosidad con forma de semicírculo, intensa y bien delimitada". Décadas antes de que el telescopio Hubble la inmortalizara, Williamina Fleming había identificado y descrito la famosa Nebulosa Cabeza de Caballo. Su agudeza le permitió también sentar las bases para la comprensión de las propiedades de los espectros de las enanas blancas.

Nebulosa Cabeza de Caballo, captada en 2023 por el telescopio Euclid. Williamina la descubrió en 1888.
Nebulosa Cabeza de Caballo, captada en 2023 por el telescopio Euclid. Williamina la descubrió en 1888.

A pesar de que el reconocimiento oficial llegó en 1899, cuando fue nombrada "Curadora de Fotografías Astronómicas" (la primera mujer en ese cargo), su historia está teñida por el machismo de la época. Su nombre fue a menudo omitido en favor del de su jefe en la publicación de sus propios descubrimientos. En su diario, Williamina Fleming dejó constancia de esta injusticia, contrastando su sueldo de $1,500 al año con los $2,500 de otros asistentes varones. Pero su vida es un testimonio de perspicacia, determinación y de cómo una astrónoma "accidental" luchó contra las barreras sociales y científicas para dejar un legado de luz que sigue brillando en el Universo.

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