El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes y representa un desafío significativo para la salud pública.
La médica pediatra Vanesa Castellano explicó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), su relevancia, las estrategias de prevención y el impacto de la vacunación en la reducción de enfermedades relacionadas, como el cáncer de cuello uterino.
¿Qué es el VPH y por qué es preocupante?
El VPH no es un solo virus, sino una familia de más de 100 tipos, de los cuales al menos 14 son considerados de alto riesgo debido a su capacidad de generar cáncer en mucosas genitales, anales y faríngeas.
Según Castellano, "el cáncer de cuello uterino es una de las principales causas de muerte en mujeres de entre 15 y 44 años. En Argentina, se diagnostican anualmente 4.500 nuevos casos y fallecen 2.000 mujeres por esta enfermedad, estrechamente vinculada a una infección previa por VPH".
Este virus es altamente contagioso y su transmisión ocurre por contacto con mucosas infectadas. "El uso del preservativo ayuda, pero no previene al 100% el contagio, lo que refuerza la importancia de la vacunación y los controles médicos periódicos", destacó la especialista.
Prevención y vacunación
Desde 2011, la vacuna contra el VPH está incorporada al calendario nacional de vacunación en Argentina para niñas de 11 años nacidas a partir del 2000. En 2017, se extendió también a varones nacidos desde 2006, ya que "ellos también pueden infectarse, desarrollar complicaciones y transmitir el virus", afirmó Castellano.
El Ministerio de Salud cubre la vacunación gratuita hasta los 26 años, y aquellas personas mayores de esta edad pueden acceder a la vacuna de manera particular. "No existe un límite de edad para aplicarla y es efectiva incluso en quienes ya tuvieron VPH, ya que previene la reinfección o la infección por otro genotipo", explicó.
Importancia de los controles periódicos y tratamientos disponibles
Las lesiones causadas por el VPH suelen ser asintomáticas, lo que hace fundamental la realización de controles ginecológicos periódicos.
"Las mujeres pueden tener lesiones internas sin síntomas evidentes, por lo que los estudios de rutina permiten detectar infecciones tempranas", destacó Castellano. En los hombres, las manifestaciones más visibles suelen ser verrugas genitales, que también pueden prevenirse con la vacuna.
Ciertas poblaciones tienen mayor riesgo de desarrollar infecciones persistentes y cáncer asociado al VPH, como personas con VIH o aquellas bajo tratamiento inmunosupresor. Para estos grupos, el calendario nacional también contempla la vacunación específica.
La vacunación como acto de responsabilidad social
Además de ser una protección individual, la vacunación contra el VPH contribuye a frenar la transmisión del virus en la comunidad.
"Evitar el estigma es clave. Muchas personas desconocen cuándo se contagiaron, ya que la infección puede haber ocurrido años atrás. No se debe culpar a la pareja actual, sino enfocarse en la prevención y el tratamiento adecuado", afirmó la especialista.
Repasá la entrevista completa:

