Los volcanes Planchón-Peteroa y Laguna del Maule, ambos ubicados en el Sur de Mendoza, fueron puestos en alerta amarilla por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) tras detectarse sismos, emisiones de gases y deformaciones del terreno que podrían anticipar una reactivación. Un tercer volcán, el Puyehue-Cordón Caulle, situado en Chile pero cercano a la frontera, también es seguido de cerca por su potencial impacto en el sur argentino.
El geólogo Javier Gómez Figueroa advirtió que "Mendoza es tierra de volcanes" y recordó que uno de ellos figura entre los más peligrosos del país. En ese sentido, aclaró que "un volcán es considerado activo si ha erupcionado en los últimos diez mil años".
Planchón-Peteroa: sismos y gases desde mayo
Ubicado cerca de Las Loicas y Malargüe, el Planchón-Peteroa comenzó a emitir señales preocupantes desde mediados de mayo. Se registraron movimientos sísmicos de mayor intensidad, deformación del terreno y liberación de gases, aunque aún no se observan manifestaciones superficiales.
"Hay una red sismológica instalada que permite detectar los pequeños movimientos que suelen preceder al ascenso de magma", explicó Gómez Figueroa, en alusión al monitoreo constante de este volcán, cuya última gran erupción ocurrió entre 2018 y 2019.
Laguna del Maule: se acumula magma en zonas poco profundas
El segundo volcán mendocino incluido en la alerta amarilla es el Laguna del Maule, en el límite con Neuquén. Allí, los científicos detectaron una deformación del terreno de hasta 4,2 centímetros por mes, un dato que sugiere la acumulación de magma a escasa profundidad. Esto aumentó la preocupación de los expertos que ahora lo vigilan con especial atención.
Puyehue-Cordón Caulle: sismos y calor subterráneo
Aunque ubicado del lado chileno de la Cordillera, el volcán Puyehue-Cordón Caulle es relevante por su capacidad de afectar el sur argentino. En los últimos días se registraron eventos sísmicos moderados, alzamiento del suelo y una anomalía térmica que revive la memoria de su masiva erupción de 2011, que cubrió de cenizas gran parte de la Patagonia.
Riesgo de cenizas: el verdadero peligro
Los expertos destacan que los volcanes mendocinos no suelen generar grandes flujos de lava, pero sí voluminosas nubes de ceniza, como ocurrió con el Tupungatito en 1986. "Aquel evento alcanzó el Gran Mendoza y afectó la salud pública, el agua potable y los cultivos", señaló Gómez Figueroa.
La ceniza reduce la fotosíntesis, perjudica los cultivos y limita el alimento para el ganado. Además, puede afectar la calidad del aire, causar irritación ocular y problemas respiratorios.
Recomendaciones ante una eventual caída de ceniza
Ante un escenario de erupción, el SEGEMAR recomienda:
- Uso de barbijo y antiparras para protegerse de la ceniza.
- Preparar un kit de emergencia con alimentos no perecederos, agua potable (3 a 4 litros por persona por día), elementos de calefacción, radio y linterna a pilas.
- Asegurar forraje y agua limpia para los animales.

