Ana Clara Acosta, médica dermatóloga, explicó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch), que el vitíligo no es una enfermedad solo cutánea, sino un trastorno autoinmune con múltiples factores desencadenantes, entre ellos, el estrés.
Aunque suele asociarse a manchas blancas en la piel, el vitíligo es mucho más que un cambio en la pigmentación. Así lo señala la doctora Acosta, quien advierte que se trata de una enfermedad multifactorial y autoinmune, con impacto emocional y social, que requiere un abordaje integral.
"Lo autoinmune es lo importante: cuando uno diagnostica un paciente con vitíligo, hay que buscar y descartar otras enfermedades"-
"Además de la predisposición genética, uno de los principales factores que desencadenan la enfermedad es el estrés. En chicos suele haber antecedentes como cambio de escuela o separación de los padres. Y en adultos vivimos en un país un tanto estresante, así que también aparece como detonante", detalló la especialista.
Además, la entrevistada subrayó que el vitíligo no es contagioso, y que, sin embargo, muchas veces los pacientes sufren aislamiento o discriminación debido al desconocimiento social. "La piel se ve, y eso hace que al paciente se lo aleje. Esto genera un círculo vicioso, porque el estrés inicial que desencadena la enfermedad luego se perpetúa por el impacto psicológico."
Desde el punto de vista médico, el vitíligo ocurre porque el sistema inmune ataca por error a los melanocitos, las células encargadas de producir la pigmentación de la piel. Al destruirlas o disminuir su función, aparecen las manchas despigmentadas.
No tiene edad, pero sí tratamiento
El vitíligo puede manifestarse a cualquier edad. Si bien no existe una cura definitiva, los tratamientos actuales permiten detener el avance y repigmentar la piel en muchos casos. Se utilizan cremas antiinflamatorias que modulan la respuesta inmunológica, junto con una recomendación clave: el cuidado solar.
"El paciente con vitíligo no tiene la protección natural de pigmento, por eso se quema más fácilmente al sol. Esto podría, a largo plazo, aumentar el riesgo de cáncer de piel, aunque no es algo común", aclaró Acosta. Por eso, el uso de protector solar es un pilar en el tratamiento.
Pero además del abordaje dermatológico, el acompañamiento psicológico resulta fundamental. El impacto en la autoestima y la vida social del paciente es muchas veces profundo, especialmente cuando las manchas aparecen en zonas visibles como el rostro, manos, orejas o genitales.
Evaluar otras enfermedades asociadas
Como toda enfermedad autoinmune, el vitíligo puede asociarse a otros trastornos. Acosta recomienda que ante un diagnóstico, se realicen estudios para descartar patologías vinculadas como la enfermedad celíaca o problemas tiroideos, ambas frecuentes y relativamente fáciles de detectar con análisis de sangre.
"El paciente llega muy preocupado, muy asustado, y lo importante es que comprenda que puede llevar una vida normal. Su entorno también debe entenderlo: el vitíligo no contagia y no debe ser motivo de discriminación", concluyó.