Graves incidentes

Violencia en la protesta: agresiones a la prensa y enfrentamientos con la Policía

Represión, destrozos y agresiones marcaron una jornada caótica, abriendo un debate sobre los límites del derecho a la protesta y el uso de la fuerza pública.

Por Ciudadano.News

En una jornada marcada por la violencia, los cronistas Ramiro Fornataro, de LN+, y Manu Jove, de TN, fueron agredidos por manifestantes mientras cubrían la marcha de jubilados en las inmediaciones del Congreso. La protesta, que comenzó alrededor de las 15, derivó en enfrentamientos con la Policía y actos de vandalismo.

"Nos echaron, nos corrieron. Estábamos sobre Moreno. Eran unos pocos los que nos empezaron a increpar. Estuvimos la mayoría del tiempo ahí. Había muchos jubilados, personas con camisetas de fútbol. Y, de un momento a otro, una minoría comenzó a hacer ruido, se les sumaron otros y avanzaron", relató Fornataro.

Por su parte, Jove fue increpado en dos oportunidades y tuvo que ser escoltado por la Policía Federal. Mientras era retirado, los agresores celebraban su expulsión con insultos.

Un reportero gráfico se encuentra en grave estado

Además de las agresiones sufridas por los cronistas televisivos, otros periodistas resultaron heridos durante la jornada. El reportero gráfico independiente Pablo Grillo se encuentra en estado grave tras recibir un impacto de gas lacrimógeno en la cabeza, lo que le provocó una herida abierta en el cráneo. Actualmente, está internado en el Hospital Ramos Mejía, en coma e intervenido quirúrgicamente.

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También se reportaron otros periodistas heridos: Gabriela Navarra, reportera freelance, sufrió impactos de balas de goma, mientras que un camarógrafo de TN resultó lesionado en un ojo.

Heridos, detenidos y destrozos

El saldo de los disturbios dejó al menos 14 detenidos, seis heridos entre las fuerzas de seguridad (tres de la Policía Federal y tres de la Prefectura Naval) y varios civiles trasladados a hospitales. Se incautaron armas de fuego de tipo "tumbera", cartuchos de escopeta calibre 12 y un cuchillo de carnicero.

Según el SAME, "producto del enfrentamiento entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, seis personas debieron ser trasladadas a diferentes hospitales: tres al Hospital Ramos Mejía y tres al Hospital Argerich".

Patricia Bullrich y el protocolo antipiquetes

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, había advertido previamente sobre la aplicación estricta del protocolo antipiquetes y reafirmó su postura tras los disturbios: "Están nuestras fuerzas desplegadas para hacer cumplir el protocolo: el tránsito no se corta y los barras bravas, en la vereda", publicó en X.

Tras estas declaraciones, los manifestantes intensificaron su presencia en la calle, desatándose enfrentamientos con la Policía. En la intersección de Avenida de Mayo y Santiago del Estero, un grupo de personas volcó e incendió un patrullero de la Policía de la Ciudad, dejando el vehículo completamente destruido por las llamas.

Comercios cerrados y un clima de tensión en el Congreso

El avance de la Policía logró dispersar a los manifestantes hacia la Avenida 9 de Julio, mientras varios comercios en la zona decidieron cerrar sus puertas. Los disturbios continuaron hasta entrada la noche, con enfrentamientos en calles aledañas como Bartolomé Mitre, Perón y Callao.

El operativo de seguridad incluyó a más de 850 efectivos de la Policía Federal, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario. Además, se informó que los involucrados en los disturbios recibirán prohibiciones de ingreso a estadios de fútbol como medida preventiva.

Una marcha de jubilados que derivó en violencia

Si bien la protesta de jubilados se realiza habitualmente los miércoles, esta vez la presencia de barras bravas, sindicatos y sectores políticos opositores generó un clima de mayor tensión. Enfrentamientos, represión, destrozos y agresiones marcaron una jornada caótica en el Congreso, dejando como saldo heridos, detenidos y un debate abierto sobre los límites del derecho a la protesta y el uso de la fuerza pública.