Villa Devoto fue escenario de una conmoción que hiela la sangre. Milo De Nastchokine, el bebé de apenas 1 año y medio que sobrevivió milagrosamente a una intoxicación por monóxido de carbono y le arrebató a toda su familia. En el hecho fallecieron sus padres, su hermana y sus abuelos.
La familia acababa de llegar desde Italia. Habían viajado para compartir un reencuentro largamente esperado con los abuelos. "Queríamos abrazarlos después de tanto tiempo", se leía en las redes sociales de uno de los integrantes del grupo familiar. Nada hacía prever el espanto que ocurriría horas más tarde en la vivienda de la calle Sanabria al 3700.
Una escena desgarradora: el hallazgo que estremece
Al no recibir respuesta a sus llamados ni mensajes, Maia -hermana de Andrés y tía de Milo y Elisa- decidió acercarse a la casa. Al abrir la puerta, cayó desvanecida por los efectos del gas, pero logró pedir auxilio al 911.
Los rescatistas encontraron una imagen desgarradora: en el primer piso, Andrés De Nastchokine (43) y Marie Lanane (42) estaban abrazados a su hija Elisa, todos sin vida. En otro ambiente de la casa, llorando, se encontraba Milo. El pequeño sobrevivió porque estaba en una habitación diferente, alejada de la acumulación del gas mortal.
En el segundo piso yacían los abuelos Demetrio De Nastchokine (79) y Graciela Just (74), también fallecidos.
El futuro de Milo: ¿quién se hará cargo del pequeño?
Milo fue trasladado de urgencia al Hospital Zubizarreta y luego derivado al Hospital Ricardo Gutiérrez. Su estado de salud es estable y se encuentra fuera de peligro, según informaron fuentes médicas.
Actualmente, está acompañado por Maia, su tía, quien fue clave para salvarlo. Ella se hará cargo del niño y asumirá un rol materno. La historia de Milo ha generado una enorme ola de conmoción en redes sociales y pedidos de acompañamiento solidario para él y su familia.
El impacto de una tragedia evitable
Aunque aún se esperan pericias oficiales, todo indica que la causa de las muertes fue una pérdida de monóxido de carbono en la vivienda. La tragedia pone una vez más en agenda la importancia de contar con instalaciones adecuadas, ventilación y sistemas de detección de gases tóxicos.

