El viaje de egresados es el evento soñado por muchos estudiantes, un momento de celebración que marca el final de una etapa y la entrada en una nueva fase de sus vidas. Sin embargo, en los últimos meses, este anhelado ritual se vio empañado por una serie de tragedias que dejaron familias y comunidades devastadas. El último hecho tuvo como protagonista a una niña mendocina de 12 años, quien murió en una pileta en Córdoba.
En julio, un joven paraguayo de 17 años perdió la vida tras caer desde el sexto piso del hotel en Bariloche, donde se hospedaba con sus compañeros de escuela. El incidente, ocurrido durante la noche del 8 de julio, pese a los esfuerzos médicos, el adolescente falleció, y sus padres viajaron desde Paraguay para unirse a la investigación.
En octubre, otra tragedia sacudió la ciudad de Bariloche: Selene Peretti una joven de 17 años de Verónica, Buenos Aires, falleció a causa de un shock séptico tras haber presentado síntomas compatibles con mononucleosis.
La joven había sido autorizada a viajar tras consultar a un médico debido a su delicado estado de salud. Sin embargo, su situación empeoró rápidamente y, al ser trasladada de urgencia al sanatorio San Carlos, falleció horas después.
Otra víctima fue Juanita Milagros Sirimarco Díaz, de apenas 13 años, quien perdió la vida tras un viaje de estudios a Villa Carlos Paz. La niña, oriunda de Misiones, regresó a su provincia con un cuadro grave de influenza B que derivó en un shock séptico.
A pesar de los esfuerzos médicos en el Hospital Pediátrico Fernando Barreyro, la infección avanzó rápidamente, y la menor falla, dejando un profundo vacío en su familia y en su comunidad educativa.
El 28 de agosto, otro episodio de caída desde altura tuvo lugar en un hotel en Bariloche. Un estudiante rosarino de 17 años sufrió un accidente al precipitarse desde el sexto piso, en un incidente que también se catalogó como accidental. Testigos afirmaron que el joven habría perdido el equilibrio al intentar arrojar una hamburguesa desde la ventana. Afortunadamente, aunque con heridas graves, el adolescente sobrevivió al accidente.
A estos hechos trágicos se suma el caso de una adolescente de 16 años con discapacidad, quien denunció haber sido abusada sexualmente durante un viaje de estudios. Este suceso resalta una problemática aún más profunda, ya que exponen la vulnerabilidad de algunos jóvenes y la falta de medidas de protección en contextos de gran afluencia de personas.
Estos incidentes en viajes de egresados no solo traen luto a familias y comunidades; también despiertan la inquietud de padres y autoridades sobre la seguridad y el acompañamiento psicológico y médico de los estudiantes. La posibilidad de revalorizar el marco de prevención en estos viajes surge como una demanda legítima que apunta a resguardar la integridad física y emocional de los jóvenes.
Con cada nueva tragedia se reabre el debate sobre la regulación y control en los viajes de egresados, desde la capacitación del personal de acompañamiento y la evaluación médica previa, hasta los protocolos de emergencia en los hospedajes y la revisión de políticas de contención y supervisión.