Ver películas de terror puede calmar la ansiedad: el inesperado poder terapéutico del cine
Lejos de ser solo un pasatiempo de Halloween, ver películas de miedo puede tener beneficios psicológicos sorprendentes. Estudios recientes revelan que el terror actúa como un entrenamiento emocional
A las puertas de Halloween, el mundo se prepara para maratones de cine de terror. Zombis, asesinos en serie y demonios llenan las pantallas, mientras millones de espectadores disfrutan del escalofrío. Pero detrás de ese ritual anual, la ciencia está descubriendo algo fascinante: ver películas de miedo podría ser una forma eficaz de calmar la ansiedad y mejorar el bienestar emocional.
El investigador Mark Miller, de las universidades de Monash y Toronto, lo explica así: "El terror nos permite tocar lo horrible en un entorno seguro". Según detalla, esta exposición controlada a lo aterrador funciona como un entrenamiento psicológico que ayuda a la mente a gestionar la incertidumbre de la vida real.
"Ya Aristóteles se asombraba de esta contradicción humana: huimos del peligro, pero nos sentimos atraídos por él", recuerda Miller. En otras palabras, el miedo, cuando está mediado por una pantalla, se convierte en una experiencia controlada que fortalece la mente.
La psicología moderna sostiene que las historias de miedo funcionan como un simulador emocional: enfrentan al espectador al peligro sin exponerlo a un riesgo real. Este mecanismo puede fortalecer la capacidad de anticipar amenazas y, paradójicamente, reducir la ansiedad.
El psicólogo Coltan Scrivner, autor del libro Morbidly Curious, ha identificado tres grandes tipos de amantes del género: los "adictos a la adrenalina", que buscan la descarga física del miedo; los "puños blancos", que valoran superar sus temores; y los "afrontadores oscuros", que usan el horror para procesar emociones difíciles o entender la violencia del mundo.
"Es adaptativo entender los riesgos del entorno", sostiene Scrivner. Desde las antiguas epopeyas babilónicas hasta las sagas modernas, el terror ha servido como herramienta evolutiva para aprender sobre el peligro sin sufrirlo.
Del escalofrío al autocuidado
Lejos de ser un mero susto, ver películas de miedo podría convertirse en una herramienta terapéutica. Investigaciones recientes sugieren que elegir correctamente una historia aterradora puede enseñar a regular el miedo y transformar la tensión en una forma de placer controlado.
Miller lo resume con una frase que redefine el género: "El terror no solo nos asusta: también nos enseña". Así, lo que comenzó como un entretenimiento de nicho puede transformarse en una poderosa herramienta de autocuidado emocional.