ABUSO SEXUAL EN LA IGLESIA

El Vaticano condenó al "padre Damián", el influyente cura de Nordelta, por abuso sexual de un menor.

La Santa Sede ratificó la culpabilidad de Damián Rodríguez Alcobendas por delitos sexuales contra un menor, imponiendo sanciones perpetuas que conmocionan a la exclusiva comunidad de la zona norte bonaerense.

Por Ciudadano.News

El Vaticano condenó al "padre Damián", el influyente cura de Nordelta, por abuso sexual de un menor.

El Colegio para el Examen de los Recursos en Materia de Delitos Graves de la Santa Sede determinó que el sacerdote argentino Damián Rodríguez Alcobendas es culpable de abuso sexual contra un menor. La decisión eclesiástica, comunicada oficialmente por el Obispado de San Isidro, rechazó de forma definitiva la apelación del religioso, confirmando la prohibición perpetua para ejercer oficios eclesiásticos, funciones directivas o tareas docentes en instituciones de la Iglesia.

Una figura central en la comunidad de Nordelta

Rodríguez Alcobendas, conocido popularmente como el "padre Damián", fue una figura de gran notoriedad pública en Nordelta, donde lideró la parroquia Sagrada Familia y actuó como capellán en colegios de elite durante quince años. Su perfil mediático alcanzó un pico en la Semana Santa de 2020, cuando recorrió los barrios cerrados en una camioneta 4x4 para bendecir a los vecinos y solicitar donaciones vía QR durante el aislamiento preventivo.

Rodríguez Alcobendas era conocido popularmente como el "padre Damián" y oficiaba en la parroquia de la Sagrada Familia de Nordelta.

A pesar de su imagen de líder espiritual "firme y contundente", las denuncias por abuso sexual infantil marcaron el inicio de un proceso canónico que escaló hasta el Vaticano. Aunque la justicia civil argentina determinó que las acciones denunciadas habían prescripto por el paso del tiempo, el tribunal de la Santa Sede avanzó con el proceso administrativo penal basándose en la violación del "sexto mandamiento cometido con un menor".

Las sanciones actuales incluyen también una prohibición de cinco años para el ejercicio público del ministerio sacerdotal, bajo advertencia de dimisión definitiva del estado clerical en caso de incumplimiento. El obispo de San Isidro, monseñor Guillermo Caride, expresó su cercanía con la víctima y pidió perdón por el dolor causado, reafirmando el compromiso de la diócesis de trabajar con firmeza para que prevalezca el cuidado de las personas en todos sus ámbitos.