El gran desafío que enfrenta el Valle de Uco es el de transformar las crisis en oportunidades. Carlos Dávila, vicepresidente primero de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán, ha asumido el liderazgo de la gremial empresaria. La cámara celebra 64 años de historia y busca transmitir de manera personal lo que sucede en este "oasis productivo".
El dirigente habló con Círculo Político sobre las prioridades y el futuro productivo de la región.
— Originariamente, cuando la cámara nació hace 64 años, el turismo no era parte de las actividades económicas centrales de Tunuyán y el Valle de Uco. Con el desarrollo, el crecimiento y las inversiones, el turismo desembarcó en la zona, obligando a la cámara a reformar el estatuto para incluir esta actividad. Hoy, el turismo se ha convertido en uno de los ejes más importantes en términos de desarrollo, crecimiento y generación de mano de obra y es lo que se vende en términos de identidad. Es importante destacar que los tres intendentes trabajan de manera integrada en temáticas comunes, lo cual brinda garantías para seguir bregando por el crecimiento.
— ¿Cuál es la fuerza productiva de Tunuyán o Valle de Uco?
— La fuerza es Valle de Uco. En el Valle de Uco, la agricultura sigue representando el motor central de la actividad económica, en un porcentaje que oscila entre el 30%, 35% o 40% según el momento. Pero para enfrentar el futuro, debemos replantear el tema agrícola.
— ¿Qué ha pasado con actividades históricamente fuertes, como la manzana?
— La manzana, al igual que puede pasarle a otras actividades, prácticamente ha ido desapareciendo porque no entendió la evolución, la innovación y la incorporación de tecnología, ni abordó lo que quiere el mercado. Hace 30 años, teníamos alrededor de 15 mil hectáreas de manzana. La actividad se quedó atrás; un productor ya no podía vivir con cuatro o cinco hectáreas como pasaba antes.
Producción y exportación de manzanas
— ¿Qué reformas urgentes se necesitan?
— Hoy siguen pendientes reformas cruciales. El tema laboral y la informalidad no son problemas nuevos, sino que forman parte de la subsistencia de la actividad desde hace 30 o 40 años. Para cambiar la mirada hacia el futuro, debemos arrancar con absoluta sinceridad. Para poder competir, necesitamos una reforma laboral que sume formalismo al sector y evite el sobrecosto de las demandas, lejos de hacer perder derechos.
— En cuanto a la modernización agrícola, ¿el Valle de Uco está mejor preparado?
— Sí. Tenemos que armar el tablero de comando distinto, replanteando la densidad de plantas por hectárea y la tecnología para el riego, porque ya no se puede regar de la forma tradicional. El Valle de Uco ha incorporado un paquete tecnológico sobresaliente en comparación con otros oasis productivos, especialmente en riego presurizado, hectáreas bajo malla y mecanización.
Piuquenes, proyección hacia un paso a Chile
— Sobre los grandes proyectos, como el desvío de la Ruta 40 o un paso a Chile por Piuquenes o El Planchón, ¿están muy lejanos?
— Estos temas están en el petitorio anual. El desvío de la Ruta 40 es una prioridad planteada por la cámara de comercio, tanto por seguridad como por el turismo. Si bien se ha hecho una alternativa para el tránsito pesado en Tunuyán que colaboró un poco para descomprimir, hoy el turismo no está "bajando" a los pueblos, y necesita esa interacción cultural y vivencia con la gente local, algo que es más fluido en zonas como La Consulta, San Carlos o Tupungato.
Festival de la Tonada
Además, la huella turística es uno de los ejes principales. Estos son prácticamente 80 kilómetros en línea recta a Santiago de Chile. Esto permitiría un flujo de consumidores muy importante para la experiencia Valle de Uco Mendoza, fortaleciendo la cantidad de consumidores. Del lado chileno la conexión está terminada; faltan 20 kilómetros del lado argentino. Debemos mantenernos optimistas porque hay que generar herramientas que nos permitan fortalecernos, cualquiera sea el sector, partiendo de la premisa de que de la crisis se sale fortalecido.