CABA y las provincias de Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza, Salta, San Luis, Santa Cruz y Santa Fe darán inicio a las clases el 24 de febrero marcando el inicio del ciclo lectivo 2025. Sin embargo, una de las mayores inquietudes de autoridades, directivos y familias es el Último Primer Día (UPD), una celebración que desde hace años se instaló entre los estudiantes que inician su último año del secundario.
Este ritual, que suele incluir el consumo excesivo de alcohol la noche previa al regreso a clases, genera una fuerte preocupación en la comunidad educativa.
Si bien el UPD es un evento que tiene lugar fuera del ámbito escolar, a cada escuela le corresponde tomar medidas y aplicar sanciones, en caso, de que los alumnos que egresan, asistan alcoholizados o en mal estado al primer día de clases por haber participado en este evento.
Un fenómeno en crecimiento
El festejo del UPD es una actividad que tuvo sus orígenes en las provincias de Mendoza y San Juan, que luego se extendió a todo el país. Las celebraciones comienzan la noche anterior al inicio del ciclo lectivo, ya que los alumnos que comienzan el último año del colegio Secundario se proponen pasar la noche juntos y sin dormir.
Se realizan en una casa o salón de eventos contratado donde se reúne todo el curso. El UPD termina en la puerta de la escuela o incluso en el patio.
Quiénes celebran el UPD
El festejo abarca a los alumnos del último año de la escuela secundaria: quinto año de los bachilleratos y sexto año de las técnicas.
Suelen sumarse tanto los estudiantes de escuelas públicas como las privadas.
El consumo de alcohol en la sociedad
El UPD pone en evidencia una problemática mayor: la relación entre el consumo de alcohol y la cultura social. En nuestra sociedad, el alcohol es parte de celebraciones, encuentros y rituales familiares, lo que lleva a su naturalización. Esta realidad dificulta la percepción de sus riesgos, especialmente en adolescentes, cuyo cuerpo está en desarrollo y es más vulnerable a sus efectos.
Según especialistas, no existe un consumo de alcohol seguro en menores de 18 años. Su ingesta puede afectar la atención, la concentración y la capacidad física, además de aumentar el riesgo de accidentes.
En este sentido, es fundamental que las familias y las instituciones educativas brinden información clara y científicamente validada para generar conciencia sobre los peligros del consumo de alcohol en la adolescencia.
Propuestas para un UPD seguro
Para abordar esta problemática, es necesario pensar estrategias colectivas de cuidado que involucren a la comunidad educativa.
Algunas recomendaciones incluyen:
- Trabajo conjunto con las familias: Es clave que la escuela, en articulación con los padres y otros actores de la comunidad, genere acuerdos y prácticas de contención para el UPD.
- Caracterización y problematización de la celebración: No se trata de prohibir ni anular el festejo, sino de repensarlo y proponer formas más seguras y saludables de celebración.
- Incorporación en la planificación anual: La escuela puede anticipar y diseñar propuestas para el UPD, incluyendo actividades que permitan canalizar la energía festiva sin recurrir al consumo de alcohol.
- Promoción del cuidado entre pares: Incluir a los estudiantes en la planificación del evento, a través del Centro de Estudiantes u otras instancias de participación.
- Estrategias pedagógicas y no sancionatorias: Es importante evitar respuestas meramente punitivas y en su lugar, utilizar el UPD como una oportunidad para reflexionar críticamente sobre los hábitos de consumo.
El Último Primer Día es un momento significativo para los adolescentes, que merece ser acompañado con responsabilidad por parte de la comunidad educativa y las familias. La clave está en generar espacios de diálogo, prevención y cuidado, promoviendo una celebración segura sin poner en riesgo la salud de los estudiantes.
Repensar los rituales juveniles en clave de cuidado es un desafío que nos involucra a todos.