La revista estadounidense Time incluyó al presidente Javier Milei por segundo año consecutivo como una de las 100 personas más influyentes del mundo. Pero no fue la única personalidad argentina en la lista, ya que la publicación incluyó también a la ecóloga cordobesa Sandra Díaz, investigadora del Conicet, que en febrero obtuvo el Premio Tyler al Logro Ambiental, conocido como el "Premio Nobel del Ambiente".
El dato no deja de ser llamativo, ya que Milei se ha manifestado abiertamente contra el cambio climático mientras que Díaz es una investigadora de prestigio mundial que, justamente, ha sido reconocida por sus estudios en el cambio del medio ambiente y el daño que le está provocando el cambio climático.
El reconocimiento a Sandra Díaz
La inclusión de la investigadora argentina en la lista de Time, llega luego de que haya sido reconocida con el premio Tyler al Logro Ambiental, otorgado por la Universidad del Sur de California, EEUU.
El galardón fue establecido en 1973 por John (fallecido) y Alice Tyler para reconocer las contribuciones sobresalientes de trabajos sobre el medio ambiente, la energía y la salud, que generen importantes beneficios para la humanidad.
Díaz realizó una investigación donde se vincula la biodiversidad con la humanidad. Bajo ese marco, la revista Time expresó: "Los buenos maestros no solo conocen el número de niños en su clase, sino que también entienden las características de cada niño individual y la dinámica de las interacciones en el aula. Lo que un buen maestro hace en un aula, la ecóloga Sandra Díaz lo hace para el mundo natural".
La misma se centra en comprender de qué forma las plantas y los ecosistemas brindan -o en ocasiones perjudican- a distintos sectores sociales. Su enfoque busca captar la complejidad de estas relaciones, explorando cómo los beneficios de la naturaleza no son uniformes, sino que dependen del contexto social y cultural de quienes los reciben.
Asimismo, remarcaron el "esfuerzo importante para la investigación científica y la protección de la biodiversidad en todo el mundo". Y explica que Díaz "utiliza su investigación para evaluar y cuantificar la biodiversidad funcional, ayudando a elevar nuestra comprensión de este proyecto crucial, desde simplemente contar especies hasta un examen complejo de sus roles en diferentes ecosistemas".
Su carrera y el "Premio Nobel" del medio ambiente
Nacida y formada en Córdoba, Díaz se convirtió en una figura clave dentro del panorama científico argentino, especialmente en el campo de las ciencias ambientales. Bióloga de profesión, se desempeña como investigadora superior en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), una institución que integra el Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Además, es docente universitaria y dirige el Núcleo DiverSus, enfocado en la investigación sobre biodiversidad y sustentabilidad.
Díaz propone una visión de la naturaleza que va más allá del paisaje: según ella, no solo habitamos el entorno natural, sino que éste moldea lo que somos cada día. Así lo expresó en una entrevista en 2019, cuando recibió el prestigioso Premio Científico de la Fundación Bunge y Born, distinción que reconoció su trabajo sobre cómo la naturaleza impacta en el desarrollo humano y en nuestra calidad de vida.
Ese mismo año, su trabajo recibió un reconocimiento aún mayor: además del galardón de la Fundación Bunge y Born, fue distinguida con el Premio Princesa de Asturias y seleccionada por la revista Nature como una de las diez personas más influyentes del ámbito científico global.
Consultada en múltiples ocasiones sobre la problemática de los incendios forestales, Díaz ha señalado que, si bien han existido históricamente, hoy su frecuencia e intensidad se ven amplificadas por el cambio climático. Frente al escepticismo de algunos líderes mundiales, ella sostiene con firmeza que las causas humanas de esta crisis son innegables.
Para frenar el avance de este problema, la científica argentina propone una hoja de ruta clara: tomar medidas urgentes para mitigar el cambio climático, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y respetar tanto las recomendaciones del IPCC como los compromisos establecidos en el Acuerdo de París. En ambos espacios, destaca, hay presencia activa de especialistas argentinos con roles de gran responsabilidad.
Con información de Ámbito