Una amenaza a la biodiversidad asola Argentina
La plaga de jabalíes que tiene el país podría dañar seriamente la flora, fauna e, incluso, la salud pública.
Por Ciudadano.News
25 Octubre de 2024 - 18:40
25 Octubre de 2024 - 18:40
25 Octubre de 2024 / Ciudadano News / Sociedad
Los jabalíes, originarios de Eurasia, se han convertido en una de las especies exóticas más dañinas tras su introducción en distintas partes del mundo.
En Argentina, esta especie invasora representa una seria amenaza tanto para la biodiversidad como para la economía y la salud pública. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, los jabalíes están entre las 100 especies invasoras más perjudiciales a nivel mundial debido a su alta capacidad de adaptación y reproducción.
En nuestro país, han alcanzado 16 de las 24 provincias, afectando con fuerza la región de Entre Ríos, donde los productores rurales han expresado preocupación por el impacto en sus actividades.
Un reciente estudio publicado en la revista Ecología Austral reveló los principales efectos negativos de la expansión de los jabalíes y llamó a la implementación de un plan nacional para el control de esta especie. Las consecuencias son variadas:
La presencia de jabalíes altera los ecosistemas nativos, ya que depredan y compiten con especies autóctonas, como el venado de las pampas y el pudú, poniendo en riesgo su supervivencia. Además, su hábito de hozar el suelo en busca de alimentos causa la destrucción de vegetación nativa y facilita la propagación de especies exóticas. Esto altera la estructura del suelo y compromete la regeneración de diversas plantas, afectando también a especies que dependen de estos ecosistemas.
La actividad agropecuaria se ve fuertemente afectada, ya que los jabalíes destruyen cultivos, pastizales y dañan infraestructura como alambrados. En 2022, se estimaron pérdidas de hasta 1.400 millones de dólares debido a esta especie, según datos del entonces Ministerio de Ambiente. Este problema también afecta a la ganadería, donde los jabalíes, en algunos casos, depredan ganado menor, generando costos adicionales por las medidas de control que deben implementar los productores.
Al ser reservorios de patógenos, los jabalíes representan un riesgo de transmisión de enfermedades a humanos y animales domésticos. En Argentina se ha documentado que pueden propagar enfermedades como brucelosis, triquinosis y leptospirosis, entre otras. Estos riesgos de zoonosis impulsan la necesidad de un control riguroso, ya que algunas de estas enfermedades son transmisibles al ser humano, impactando la salud pública en diversas regiones.

La introducción del jabalí en el país se remonta a principios del siglo XX, cuando fueron llevados a cotos de caza en La Pampa y Neuquén. Sin embargo, escapes accidentales durante las primeras décadas de su introducción permitieron su dispersión en regiones como el Litoral y el centro y sur de Argentina. Su capacidad de adaptación y rápida reproducción —cada camada puede tener hasta 10 crías y alcanzan la madurez sexual entre los 5 y 12 meses— ha facilitado su expansión a lo largo del territorio.
En 1953, Argentina declaró al jabalí como una plaga para la agricultura y ganadería, y desde entonces, diferentes provincias han implementado medidas de control en respuesta a los daños que causan. En 2021, la especie fue incluida en la lista de "Especies Exóticas Invasoras", con propuestas para un plan nacional de manejo, aunque aún falta una estrategia unificada.
Una experiencia destacable en la gestión de esta plaga es el trabajo en el Parque Nacional El Palmar, en Entre Ríos, donde la Administración de Parques Nacionales ha implementado un plan de control mediante la colaboración con cazadores deportivos. Esta estrategia estructurada ha logrado disminuir significativamente las poblaciones de jabalíes y ciervos axis, mejorando las condiciones del ecosistema. Los cazadores se llevan parte de la carne y el resto se destina a escuelas y comedores de la zona, integrando así el beneficio ambiental con un impacto social positivo.