En las últimas semanas, la NASA actualizó el nivel de riesgo de impacto de un meteorito contra la Tierra. Se trata del denominado "2024 YR4" que, en caso de colisionar contra nuestro planeta, lo haría recién en el año 2032. En pocas palabras, la posibilidad de que el cuerpo celeste impacte contra la Tierra es de 1 en 38, la tasa más alta jamás registrada de posible colisión con un objeto de este tipo.
Para conocer un poco más los riesgos de semejante comportamiento espacial, la producción de El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14, por Ciudadano News Streaming) contactó a Beatriz García, astrónoma, quien explicó que "en realidad, nada indica que podría impactar. Hay una probabilidad de que esto suceda, pero es de apenas un 3%, algo remotamente lejano al 100%, y son cosas que van a seguir cambiando".
"Puede ser que la probabilidad se incremente un poco o decrezca, pero no podemos saberlo de momento. Las órbitas de estos objetos cambian, porque son pequeños, y son fácilmente desviables de su trayectoria por la fuerza de otros cuerpos del Sistema Solar", detalla García. De momento, explica la profesional, el asteroide 2024 YR4 se encuentra dando vueltas en su órbita alrededor del Sol, y se aleja de la Tierra.
Y este último detalle lo hace menos visible. "Vamos a volver a verlo en el año 2028, pero el estimado de impacto es en el 2032. Se lo va a monitorear, porque es un objeto de tamaño superior a los 40 metros de diámetro. Con ese volumen podríamos decir que es peligroso, pero el espacio está lleno de otros objetos cercanos a la Tierra", explica.
Así y todo, hay un detalle de importancia: el asteroide no dejará de ser monitoreado y revisado. "Es que tiene un tamaño superior a los 40 metros de diámetro, y cuando superan ese volumen entran en una lista especial para poder vigilarlos. Sin embargo, los 40 metros de diámetro es un estimativo, porque podría también ser de 50 hasta 90 metros", indica la astrónoma.
Probabilidad de choque
Cabe acotar que Beatriz García hace hincapié en la palabra 'probabilidad': "Probabilidad no es certeza", aclara, "ya que empezó con un 1%, se modificó a los pocos días al 2%, y ahora estamos en 3%. Esto no significa que siga subiendo, porque hasta podría volver a bajar. Hay que ver cómo se desenvuelve la órbita del meteorito, y cuáles son las interacciones con otros cuerpos".
"El monitoreo es permanente, y la probabilidad de que pueda impactar en la Tierra no implica certezas. Es un cálculo matemático, un modelo que se aplica haciendo que evolucione en su órbita a lo largo del tiempo, que se compara con la órbita de la Tierra, y recién allí ver la posibilidad de que impacten. Pero reitero, no es para estar asustados: estas cosas suceden, y hay muchos objetos en el Sistema Solar con estas mismas condiciones", enfatizó.
"Este protocolo -indica García- es parte de ciertas acciones que la oficina que entiende los temas del espacio ultraterrestre, perteneciente a las Naciones Unidas, empieza a activar las alarmas. Pero no son alarmas rojas. Hay tiempo para proponer soluciones a futuro, incluso hay maneras de desviar estos objetos. Y en el remoto caso de que pueda impactar, el problema no va a ser global. Podría involucrar algunos miles de kilómetros cuadrados, pero muy lejos estamos de que destruya al planeta Tierra", tranquilizó la astrónoma.


