Un empresario millonario de 52 años, oriundo de Estados Unidos, murió este último domingo luego de haber sido embestido por un búfalo de 1.300 kilos, en medio de un safari de caza. El hecho tuvo lugar en la Concesión Bambisana, en la provincia de Limpopo, en Sudáfrica.
Asher Watkins, conocido comerciante de ranchos de Texas, fue sorprendido por el animal, que lo embistió a una velocidad de 56 kilómetros por hora, provocándole la muerte casi de inmediato. El hombre estaba acompañado por un cazador profesional, y un guía local.
Watkins era el director de Watkins Ranch Group, una firma especializada en la venta de ranchos exclusivos de Estados Unidos, con propiedades que pueden valer entre 1 y 39 millones de dólares. Era, además, socio vitalicio del Dallas Safari Club, y estaba afiliado a un grupo inmobiliario internacional, el Briggs Freeman Sotheby's.
No cualquier búfalo
El búfalo protagonista de esta historia, que no había sido herido y se mantenía oculto en la vegetación, es conocido en la zona como "Muerte Negra". Esta especie tiene fama de ser una de las más mortales del continente africano, y puede alcanzar más de tres metros de largo, dos de alto, y llegar a la tonelada y media de peso.
Este búfalo, llamado también "búfalo cafre", se distingue por sus cuernos, unidos por una masa ósea sobre la frente, que los vuelve prácticamente letales. En su sitio web, CV Safaris, la empresa que había contratado Watkins, alertaba que "ninguna especie en el planeta tiene una reputación más temible que un búfalo del Cabo. El animal es responsable de varias muertes, y muchas lesiones a cazadores cada año".
El caso de Watkins generó repercusión internacional, y reaviva el debate en torno al turismo de caza en África, y también los peligros que conlleva enfrentarse a animales salvajes en su propio hábitat natural.

