Durante la temporada de vacaciones de verano, el transporte aéreo se convierte en una de las principales opciones para miles de pasajeros que buscan llegar a sus destinos. Sin embargo, la experiencia de volar puede tornarse inquietante cuando las turbulencias hacen su aparición, especialmente en ciertas rutas que, según un estudio global, figuran entre las más turbulentas del planeta.
Un informe reciente reveló que cuatro de las diez rutas aéreas más turbulentas del mundo involucran a Santiago de Chile como punto de partida o destino. Las rutas Santiago-Mendoza, Santiago-Córdoba, Santiago-Santa Cruz y Santiago-Bariloche se encuentran en esta lista, destacando por sus puntuaciones elevadas en el índice de turbulencias.
El líder del ranking
La ruta entre Santiago y Mendoza ocupa el primer lugar como la más turbulenta del mundo. A pesar de su corta distancia de solo 196 kilómetros, obtuvo un índice promedio de 24,684. Este alto nivel de turbulencia se atribuye a la necesidad de cruzar la imponente Cordillera de los Andes, una región caracterizada por sus corrientes de aire impredecibles y ondas de montaña.
En el segundo puesto se encuentra el trayecto Santiago-Córdoba, con una puntuación de 20,214. Este vuelo directo de aproximadamente 660 kilómetros también enfrenta el desafío de atravesar los Andes, lo que lo convierte en otro de los trayectos con mayor turbulencia registrada.
La geografía es un factor clave. Los vuelos que cruzan la Cordillera de los Andes están sujetos a condiciones atmosféricas complejas, como corrientes en chorro y ondas de montaña, que intensifican las turbulencias. Estas condiciones explican también la posición de otras rutas chilenas en el ranking, como Santiago-Santa Cruz y Santiago-Bariloche, que ocupan los puestos siete y diez, respectivamente.
Cómo se realizó el estudio
El informe fue elaborado por una plataforma especializada en medir turbulencias, que desde hace cuatro años publica un ranking anual sobre las rutas y aeropuertos más turbulentos. El análisis abarcó unas 10.000 rutas que conectan más de 550 aeropuertos en todo el mundo, utilizando datos proporcionados por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Oficina Meteorológica del Reino Unido.
Mediante estadísticas y big data, el estudio evaluó 20 vuelos mensuales por ruta en tres fases: altitud de crucero, ascenso y descenso. Los resultados se expresaron en un índice de disipación de remolinos (EDR), que clasifica las turbulencias en cinco niveles, desde leves hasta extremas. Además, se consideraron factores estacionales como variaciones en los vientos y corrientes de aire.
Aunque las turbulencias pueden ser intimidantes, los expertos destacan que los aviones están diseñados para soportarlas. Mantener el cinturón de seguridad abrochado, seguir las indicaciones de la tripulación y mantener la calma son claves para un vuelo seguro y más tranquilo.