Es relativamente barato, fácil de pelar, y puede ser parte de una ensalada saludable y fresca. Pero el pepino, a pesar de todos esos beneficios, termina alejando a muchos por el simple hecho de que se lo repite varias horas después de ingerido. Además, su sabor amargo puede ser también un motivo de amor corto con dicho vegetal.
Se trata de una verdura fabulosa, ya que no solamente es diurético y bueno para humectar la piel, sino que, bien preparado, es sabroso y queda bien con todo tipo de platos. Sin embargo, mucha gente trata de huir de él, ya que se lo suele repetir mucho tiempo después de comerlo.
Y es un motivo comprensible: a casi nadie le agrada la idea de ir por la vida recordando el sabor de algo que comimos hace rato. Por suerte existen algunos trucos interesantes para que el pepino no nos haga repetir, y que no se vuelva amargo.
Los consejos para que el pepino no repita puede ser de gran utilidad para disfrutar de esta hortaliza, evitando así todo tipo de molestia. Esos trucos son:
-Pelarlo antes de consumirlo. La sustancia amarga se llama cucurbitacina, y no es otra cosa que un grupo de compuestos tóxicos que se encuentran en las plantas de la familia de las cucurbitáceas. En el caso de que sea muy tierno, se lo puede ingerir con piel.
-No echarle sal ni vinagre. Es curioso, pero los elementos que lo tornan más sabroso pueden llegar a ser contraproducentes. Conviene eliminar la sal y el vinagre a la hora de prepararlo.
-Cortar las puntas. ¿Truco de la abuela? Para nada: cortar la punta de la parte posterior y frotar las dos partes cortadas ayuda a que el líquido blanquecino (la cucurbitacina) salga del cuerpo del pepino.
-Pepinos frescos y tiernos. Es lo más importante, porque cuando se los ve amarillentos es señal de que son viejos, y allí es más probable que se vuelvan indigestos, con la consiguiente repitencia.
-Purgarlo. Mucha gente aconseja cortar las dos puntas del pepino y purgarlo durante horas en agua fría y sal, o con agua fría y un chorro de vinagre. Luego hay que lavarlo bien, se lo seca, y allí se lo prepara para comerlo.
-Estrujarlo. Parece chiste, pero otro de los consejos para evitar que se vuelva amargo y nos haga repetir es cortarlo en rodajas, echarle sal, y colocar encima un plato que pese bastante. Diez minutos después se lo estruja con los dedos y se escurre su jugo. A partir de ahí, un poco de aliño, y a la mesa.


