Las sierras de Córdoba esconden tres pueblos que hacen de la paz y la desconexión su mayor atractivo. Destinos que invitan a hacer caminatas, contemplar la naturaleza y perder la señal del celular, aunque sea por unas horas.
Tres destinos imperdibles para escaparse un fin de semana
Characato
Al atravesar la Pampa de Olaen, se ubica este pueblo, también conocido como la "Villa del Silencio". Como lo describe su nombre, la tranquilidad es su mayor atributo.
Un lugar que se destacan sus bellos paisajes donde el cerro Characato se vuelve el protagonista. El poblado se encuentra al pie de un paredón rocoso con formas diversas y a una altura de 1.300 metros sobre el nivel del mar.
Su calle principal desembarca en un pintoresco arroyo, al atravesarlo se puede llegar hasta el final de la calle donde nace un sendero para hacer uno de los paseos característicos del lugar: la cascada Las Bandurrias.
Characato se encuentra a unos 100 kilómetros de distancia de la ciudad de Córdoba, por la ruta N° 38 y desviando a la altura de Molinari, hacia la Pampa de Olaen.
Panaholma
Para llegar al este pueblo hay que dirigirse al valle de Traslasierra, atravesando las Altas Cumbres y pasando las ciudades de Mina Clavero y Cura Brochero.
Luego hay que tomar la Ruta Provincial N° 15 hasta Taninga, pero para Panaholma hay que detenerse antes y continuar por una calle que sale hacia la derecha. Este acceso al pueblo tiene unos seis kilómetros de extensión. En total, desde Córdoba capital, son unos 160 kilómetros.
Entre sus atractivos encontramos su costanera y el río Panaholma. Sus aguas calmas van recorriendo las márgenes del pueblo. Un bello paisaje que invita a caminar relajadamente y apreciar el entorno entre el canto de las aves y el murmullo del río.
Otra de las postales características del pueblo es su puente colgante que permite tener otra perspectiva de la longitud del río y poder conectar con las pocas casas del otro lado.
En sus márgenes se encuentran cabañas para que los turistas alquilen, ideales para descansar y desconectarse.
Calmayo
En el valle de Calamuchita, Calmayo es otro de los poblados tranquilos que invitan a un fin de semana relax.
Se llega por la ruta Nacional N° 36, que se dirige hacia el sur, y en San Agustín hay desviarse por un camino de tierra de unos 13 kilómetros.
El río Soconcho recorre el pueblo y es inevitable comenzar a caminar por sus márgenes para descubrir más. En sus orillas hay una zona con mesas, bancos y asadores para pasar el día.
Con información de La Nueva Mañana

