El mundo del fútbol, donde todos se ufanan de fidelidades inalterables y llevar sus colores en la sangre, resulta ser tanto o más veleta y contradictorio que el resto, y esos mismos fieles inalterables cambian de piel con la velocidad del camaleón. Así, Di María pasó de ser un insultado permanente al héroe que todos amamos, Lionel dejó de ser fríonel, y la lista sigue.
Todo esto no vino de una sesuda reflexión, del análisis de los hechos incontrastables, sino de resultados, nada más que eso. Por eso la orientación del sol pasó a iluminar a los que se colgaron las medallas, pero excluye a los que por cuestión de calendario no llegaron a tiempo, se retiraron meses antes y quedaron fuera de la gesta.
Es la suerte de aquel gran goleador, el Pipita Higuaín, o el Jefecito, Javier Mascherano, que de ser sinónimo de coraje y entrega, ahora los memes se burlan y lo ponen en lugar de "fracasado", esa infamia que los argentinos profieren contra los demás desde dudosos tronos de victoria.
El seleccionado de Diego Placente aplastó a Brasil en juveniles con un rotundo 6 a 0, y las redes en lugar de celebrarlo estallaron contra su antecesor en el cargo de DT, precisamente Mascherano. Aquí algunas muestras de esa "gracia":